Miles de personas con banderas, pancartas y música han celebrado una de las ediciones más reivindicativas del Orgullo, marcada por los recortes en derechos LGTBIQ+ que el presidente de EEUU está ordenando.
La ultraderecha se posiciona en contra de la programación diseñada por el ayuntamiento de Castellón para celebrar el día a favor de los derechos de las personas LGTBIQ+.
Las autoridades pueden vetar ahora los eventos y reuniones que "promuevan o exhiban el cambio de sexo de nacimiento o la homosexualidad", así como la participación en ellas. Y en eso se enmarcaría el desfile, a su juicio.
A juicio de los países firmantes, entre los que están España, Francia o Alemania, los cambios del ultra "son contrarios a los valores fundamentales de la dignidad humana, la libertad, la igualdad y el respeto por los Derechos Humanos".
La portavoz de Más Madrid, Rita Maestre, envía al alcalde de la ciudad una carta en la que le recuerda la decisión del Tribunal Supremo del pasado mes de diciembre, en la que permite situar en edificios públicos el símbolo de la comunidad LGTBIQ+.
La 15ª reforma de la Ley Fundamental del partido ultraconservador húngaro pone al hombre por delante de la mujer y también permite expulsar a ciudadanos con doble nacionalidad alegando motivos de seguridad nacional.
ILGA-Europe, la ONG más importante del continente en defensa de los derechos del colectivo, alerta ante los nuevos límites legales que se le imponen y su criminalización. España no sale mal parada, pero aún tiene deberes pendientes.
Las personas trans, tanto binarias como no binarias, siguen distintos procesos que no siempre están marcados por los mismos tiempos ni los mismos procedimientos médicos.