"Aprecio de esta generosa participación que encarna los profundos lazos de amistad sólida y solidaridad que une entre los pueblos español y marroquí", afirma el rey Mohamed VI.
"Después de mucho pelear, tras pasar 18 horas despejando 15 metros cúbicos de tierra y piedras, hemos conseguido sacarla viva". Aún hay milagros en el desastre.
El terremoto le pilló en su palacio de Francia y tardó horas en acudir a su país, pero ahora trata de mejorar su imagen. Sobre el terreno, ahora preocupan las lluvias.
La mano tendida es rechazada por geopolítica: las relaciones París-Rabat se han resentido por el espionaje a Macron con Pegasus, el acercamiento del Elíseo a Argelia, las restricciones de visados y, claro, por el conflicto en el Sáhara.