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Si no flotara el hielo de tu vaso, no habría vida en la Tierra: las asombrosas excepciones del agua o cómo se "ríe" de la química

Si no flotara el hielo de tu vaso, no habría vida en la Tierra: las asombrosas excepciones del agua o cómo se "ríe" de la química

Las anomalías del agua son muchas: punto de ebullición, calor específico o tensión superficial fuera de lo normal, lo que hace que existan peces, mamíferos, árboles, lagos y océanos habitables.

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Algo tan aparentemente sencillo y que vemos a diario es casi un "milagro" de la química que no debería ocurrir y que permite la vida en la Tierra.Getty Images

Es difícil reflexionar cuando estás brindando con amigos o comiendo tranquilamente. Tienes tu vaso o copa con agua o lo que no es agua y unos cubitos de hielo flotando. Es uno de los símbolos de la felicidad, pero te dará aún más alegría si pensaras mucho más allá o supieras que si no se produjera ese fenómeno que crees normal y lógico, no habría vida en la Tierra. Porque de normal y lógico no tiene nada y se acerca a un "milagro". 

Habrás oído muchas veces que la vida en la Tierra es un milagro desde el punto de vista cosmológico, astronómico y biológico, y que sin agua, no hay vida, pero no es del todo cierto: no habría vida sin el agua tal y como se comporta, y no lo hace como la mayoría de los elementos químicos. Hace cosas "extrañas", tantas, que desconciertan a los químicos, pero permite la vida en la Tierra. Otra "casualidad" más para que estemos aquí. 

El agua te parece la sustancia más corriente del mundo. Está en tu vaso, en la lluvia, en la sangre y en el mar. Pero, en realidad, es una rareza química de primer nivel, empezando por una que lo cambia todo: el hielo flota porque es menos denso que el agua líquida. La densidad del agua alcanza su máximo a 4 ºC, y por debajo de esa temperatura el líquido empieza a comportarse de una manera extraña; al congelarse, se expande y el hielo queda arriba, no abajo, como sería lo normal. Solo con eso, ya no habría vida en la Tierra, pero es que hay más, mucho más. 

El agua parece la sustancia más corriente del mundo. Está en tu vaso, en la lluvia, en la sangre y en el mar. Pero, en realidad, es una rareza química de primer nivel. Y no es una forma de hablar: el agua tiene propiedades anómalas que no siguen el patrón normal de la mayoría de los compuestos, empezando por una que lo cambia todo: el hielo flota porque es menos denso que el agua líquida

La densidad del agua alcanza su máximo a 4 ºC, y por debajo de esa temperatura el líquido empieza a comportarse de una manera extraña; al congelarse, se expande y el hielo queda arriba, no abajo.

Puede parecer un detalle menor, pero no lo es. Si el hielo se hundiera, lagos y mares se congelarían de abajo arriba, el agua líquida quedaría mucho más comprometida en invierno y la vida acuática lo tendría mucho peor. La capa de hielo superficial actúa además como aislante y protege el agua más profunda, que puede mantenerse cerca de esos 4 ºC donde el agua es más densa. Ese comportamiento es uno de los grandes "privilegios" de la Tierra habitable.

La excepción más famosa: el sólido que no se hunde

En casi todas las sustancias, el sólido es más denso que el líquido. Con el agua pasa lo contrario. La explicación está en la red de enlaces de hidrógeno que forman sus moléculas. En el hielo, esa red ordena las moléculas en una estructura más abierta, con más espacio entre ellas, y por eso el volumen aumenta y la densidad baja. La US Geological Survey resume el resultado de forma didáctica: la densidad del hielo es aproximadamente el 90% de la del agua líquida, de ahí que flote.

El agua también hierve demasiado alto

No solo el hielo rompe las reglas. El punto de ebullición del agua también es llamativo. Para una molécula tan pequeña, que el agua hierva a 100 ºC a presión atmosférica es una anomalía clara comparada con otros hidruros parecidos. La razón vuelve a ser la misma: los enlaces de hidrógeno hacen que las moléculas se atraigan entre sí con mucha más fuerza de la esperable para su tamaño. Esa red eleva propiedades como el punto de ebullición, la viscosidad y la tensión superficial.

Traducido a lenguaje cotidiano: al agua le cuesta mucho separarse de sí misma. Y eso importa más de lo que parece, porque sin esa 'pegajosidad' no tendrías océanos líquidos en la superficie tal como los conoces. Todo ello también explica por qué a un árbol de gran altura le llega líquido para nutrirse de abajo a arriba, sin tener un corazón que bombee u otro sistema "físico". Sin estas propiedades del agua, en la Tierra podrían prosperar como mucho arbustos, con lo que no habría prosperado casi ninguna especie, de haberla. 

La gran batería térmica del planeta

Otra rareza decisiva es su alta capacidad calorífica. El agua puede absorber mucho calor sin cambiar de temperatura tan deprisa como otros materiales. Por eso el océano modera el clima y por eso las zonas costeras suelen tener variaciones térmicas menos bruscas que el interior. 

Y hay más. También tiene una alta tensión superficial, solo superada entre los líquidos comunes por el mercurio, y una gran capacidad para disolver sustancias gracias a su polaridad. Eso explica desde la formación de gotas hasta el ascenso del agua por capilaridad en las plantas, además de su papel básico en la bioquímica de los seres vivos. 

La molécula sencilla que no tiene nada de simple

La paradoja es buena: H₂O parece una molécula elemental, pero su comportamiento está entre los más complejos de la química cotidiana. La literatura científica sigue estudiando el origen estructural de sus anomalías, y trabajos de referencia en Nature las vinculan de forma directa con la red de enlaces de hidrógeno y con la organización local del líquido.

Si el agua se comportara como 'debería', la Tierra sería otra cosa. Más hostil, más extrema y probablemente incompatible con la vida compleja tal como la conoces. Así que ese cubito que flota en tu vaso no es una anécdota. Es una de las razones por las que estás aquí, para verlo. No es el "milagro" de la vida, es el del agua. 

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Nací en Valladolid, donde estudié Periodismo y Comunicación Corporativa, pero me trasladé a Madrid, donde realicé un máster en comunicación corporativa en ESERP. Sin embargo, lo que más me gusta es escribir, aprender y escribir. He colaborado en varios medios digitales como redactor y editor (Grupo Merca2, Infodefensa, Business Insider…), así como coordinación de colaboradores y responsable de uno de los portales informativos de Merca2. Además, tengo mucho cariño a mi hobby de escribir críticas de cine desde hace varios años, mi gran pasión. ¿Las otras? Literatura, tecnología, economía e historia, y el deporte.

 


 

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