Y el mundo se fue a negro (durante unos minutos): fiesta, ciencia y paciencia por el eclipse solar total

Y el mundo se fue a negro (durante unos minutos): fiesta, ciencia y paciencia por el eclipse solar total

Una amplísima zona de Norteamérica, que ha tocado a México, EEUU y Canadá, ha vivido en plenitud el eclipse, que se ha sentido en numerosos rincones, también en España, con infinidad de ojos pendientes online.

Momento del eclipse solar total en Mazatlán (México)HECTOR VIVAS VÍA GETTY IMAGES

El cielo, por unos minutos, se fue a negro. Afortunadamente, no en el sentido que marca el 'Reloj del Apocalipsis', sino en un ambiente de fiesta y expectación vivido en amplias zonas de México, EEUU y Canadá gracias a un eclipse solar total que ha desatado la locura. In situ o a través de las redes, millones y millones de espectadores han disfrutado del momento. 

Desde muchas horas antes, una cantidad ingente de aficionados, de curiosos y de científicos se han agolpado a lo largo de un enorme 'arco' de cientos de kilómetros, coincidente con la zona donde el eclipse ha podido verse en su totalidad. O, al menos, lo que las nubes han permitido, porque han querido sido protagonistas en una jornada iniciada a primera hora de la mañana (local) en Mazatlán, costa oeste de México.

Además de las praderas colapsadas de gente en ambiente festivo; de terrazas, áticos y otros espacios altos absolutamente poblados, esta vasta zona de Norteamérica ha vivido también un absoluto caos hotelero y logístico. Según portales especializados, las reservas turísticas se han disparado en todo el 'arco', hasta agotar la disponibilidad de alojamientos. 

De hecho, las autoridades han llegado a tomar medidas en zonas especialmente tensionadas, como en las Cataratas del Niágara, donde se ha declarado el estado de emergencia ante la previsión de turistas. En otras regiones se habían lanzado advertencias por atascos y aglomeraciones.

La interposición de la Luna entre el Sol y la Tierra ha dado lugar a un largo momento no sólo bellísimo, sino también espectacular en cuanto a sus efectos. Aunque la fase de eclipse total ha durado minutos, el evento se ha desarrollado durante horas, un plazo en el que la comunidad científica avisaba de que bajaría la temperatura algunos grados y hasta los animales modificarían sus comportamientos al 'creer' que ya es de noche.

Estudiantes universitarios reunidos para observar el eclipse solar en Tegucigalpa (Honduras)EFE / Gustavo Amador

La localidad mexicana de Mazatlán ha sido la primera gran urbe donde se ha presenciado el eclipse y también el punto donde ha alcanzado su mayor duración, con 4 minutos y 20 segundos. Mientras el sol se iba a negro y luego pugnaba por volver a brillar, abajo la fiesta era plena. Baile, animadores micrófono en mano y hasta una cuidada banda sonora para animar la larga espera.

Apenas superado el mediodía (ocho horas más en la España peninsular) se alcanzaba el gran momento. Minutos después, el día volvería a imponerse tras el temporal 'fundido a negro', mientras los cerca de 750.000 visitantes estimados por el Gobierno estatal que llegaron a la ciudad empezaban a recoger sus pertenencias.

Vista del eclipse instantes antes de ser total en Texas (EEUU)Ron Jenkins vía Getty Images

El eclipse seguía su 'camino', desplazándose hacia el noreste, en una trayectoria que acabaría tocando España, aunque mucho más tardíamente y de forma parcial. Las Islas Canarias y Galicia son las únicas comunidades españolas donde se ha hecho visible una parte del eclipse.

Pero más allá de lo vistoso, de lo festivo incluso, es también un día grande para la ciencia. La NASA ha aprovechado para lanzar cohetes de sondeo y aviones de gran altitud para realizar investigaciones sobre aspectos del Sol y la Tierra que sólo son posibles durante un eclipse.

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Miguel Fernández Molina (Sabiote, Jaén, 1987) es periodista licenciado por la UCM. Trabajó ocho años en el medio digital 'Mundotoro' antes de llegar a 'El HuffPost', donde ejerce de responsable de cierre y escribe sobre deporte, internacional y política, entre otros campos. Puedes contactar con él en miguel.fernandez@huffpost.es