El funeral por las víctimas de Adamuz, un canto solemne al dolor infinito y a la exigencia de "justicia y verdad"
Con la presencia de los reyes y varios ministros del Gobierno, pero sin Sánchez ni Puente, cientos de víctimas han participado en el oficio religioso celebrado en Huelva, origen de 27 de las 45 víctimas del accidente ferroviario. Liliana, hija de una de las fallecidas, ha tomado la palabra en nombre de todas ellas.
El dolor infinito en los cientos de miradas perdidas se vislumbraba en el silencio. Y en él, un deseo, el de "justicia y reparación" para "esclarecer la verdad de lo ocurrido", y un aviso, el de las familias "que lucharemos por saber la verdad". Lo han verbalizado el obispo de Huelva, Santiago Gómez Sierra, que ha oficiado el funeral por las víctimas del accidente de Adamuz, y Liliana, hija de Natividad y voz de los familiares que han llenado, en centenares, un evento religioso con la presencia de los reyes.
El Palacio de Deportes Carolina Marín de la ciudad onubense ha acogido el oficio religioso en memoria de los 45 fallecidos en el accidente del Iryo y el Alvia del pasado domingo 18 de enero. Organizado por la Diócesis de Huelva, de donde provenían hasta 27 de las víctimas mortales, el homenaje ha estado presidido por la Virgen de la Cinta, patrona e imagen muy venerada en la ciudad.
El funeral de este jueves ha tenido lugar 11 días después del accidente y tras la negativa de los familiares de las víctimas a ser parte del 'funeral laico' inicialmente planeado por el Gobierno, junto con la Junta de Andalucía, para el sábado 31. En palabras de Liliana, muy crítica, el de este jueves es "el único funeral que cabía" para unos familiares "que no queremos más presidencia a nuestro lado que la de Dios".
En un ambiente de recogimiento absoluto, sin gritos ni demostraciones de rabia ni en la previa ni durante la celebración religiosa, sí ha sido constante el dolor callado, bajo los acordes de las diferentes piezas litúrgicas y la oración constante, también desde minutos antes de la hora de comienzo oficial del funeral.
Los familiares y también numerosos heridos del accidente, han estado acompañadas por los reyes, recibidos con palabras de cariño a su llegada. En la 'grada de autoridades' se han situado el presidente de la Junta de Andalucía, Juan Manuel Moreno Bonilla, el presidente del PP, Alberto Núñez Feijóo y tres miembros del Gobierno.
Ante la ausencia de Pedro Sánchez y del ministro de Transportes, Óscar Puente, el Ejecutivo ha estado representado por la vicepresidenta primera, ministra de Hacienda y potencial candidata a las elecciones andaluzas, María Jesús Montero, y los titulares de Agricultura, Luis Planas, y de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, que han hecho su entrada por el acceso trasero. Junto a ellos, otras autoridades locales, regionales y nacionales.
"Con las víctimas", ahora y siempre, y por "la verdad"
Monseñor Gómez Sierra ha tomado la palabra en su homilia para transmitir un mensaje de cercanía a las víctimas, lo que ha definido como "una necesidad de acompañamiento al dolor humano". A las familias ha presentado su "respeto" por un "golpe que nos ha sumido a todos en el dolor".
El obispo de Huelva se ha dirigido a los reyes para agradecer su presencia, "en la que reconocemos un gesto de cercanía y solidaridad". E igualmente ha mandado su agradecimiento "a quienes acudieron primero, los vecinos de Adamuz, los técnicos de emergencias, sanitarios, personal de apoyo; a quienes han acompañado a las víctimas y a quienes han ofrecido su tiempo y sus recursos".
En ese punto, su homilía ha virado a una exigencia, la de seguir junto a las víctimas, "porque el sufrimiento de las familias no va a terminar cuando se apaguen los focos". Así, ha emplazado a "acompañarlas en su duelo y reparar las consecuencias del daño". "Será —ha continuado— una tarea larga y exigente para todos, que compromete a toda la sociedad y también a quien tiene responsabilidades públicas".
"Es necesario esclarecer la verdad de lo ocurrido y actuar con justicia para que su sacrificio no sea olvidado y para que en la medida de lo posible se eviten tragedias semejantes en el futuro", ha culminado.
Las "45 familias" que "lucharemos por la verdad"
La celebración religiosa ha continuado con solemnidad y en un silencio entre los miles de asistentes que se rompía, entre lágrimas, cuando el obispo emérito de Huelva, monseñor José Vilaplana, mencionaba a los fallecidos. Poco después tomaba la palabra la hija de una de ellas. Liliana Sáenz, huérfana de Natividad de la Torre, ha hablado por las víctimas en "el único funeral que cabía", recordando que "Huelva es mariana".
Con constantes referencias a la Virgen y a Dios, Liliana ha recriminado "la lentitud de la información" en el momento del accidente, una crítica entre sus constantes agradecimientos a "Adamuz" por su "generosidad y entrega" y a todos los servicios públicos y de emergencias. Las gracias las ha extendido, aquí con evidente reproche, "a quienes han asistido hoy por agenda".
Pero ha sido al hablar de "los 45 del tren" cuando la emoción se ha disparado, en ella misma y en el resto de presente. Porque "ellos son los 45 del tren, pero son nuestros padres, madres, hijos, hermanos, nietos... eran el futuro por venir, eran un vagón lleno de anhelos y silencios".
"Ellos eran parte de una sociedad tan polarizada que empezó a resquebrajarse hace mucho tiempo y no nos damos cuenta", ha proseguido, para culminar el recuerdo mencionando que "ellos no solo son los 45 del tren... pero son los 45 del tren".
La emoción ha tornado en compromiso al prometer que "nosotros somos las 45 familias que lucharemos por la verdad", porque "solo la verdad nos ayudará a cerrar esta herida". Así, ha prometido que "sabremos la verdad y lucharemos para que no haya otro tren, con serenidad, en paz".
Con la bendición final, las familias han vuelto a fundirse en abrazos y gestos de cariño a los que se han sumado los reyes por largo rato.
El abrazo desde Madrid en el funeral ideado por Ayuso
En paralelo al oficio de Huelva, la Catedral de La Almudena de Madrid acogía otro funeral por las víctimas, anunciado por Isabel Díaz Ayuso y presidido por el cardenal arzobispo de Madrid y vicepresidente de la Conferencia Episcopal Española, José Cobo, y con alrededor de 1.500 personas. Entre ellas, la propia presidenta madrileña, el alcalde, José Luis Martínez-Almeida, el delegado del Gobierno, Francisco Martín Aguirre, y la portavoz del PSOE en la capital, Reyes Maroto.
En su homilía, el cardenal nacido en Sabiote (Jaén) ha pedido "poner nuestra fragilidad ante Dios" para descubrir que "estamos llamados a cuidarnos unos a otros, no a enfrentarnos ni a vivir encapsulados en nuestros propios búnkeres personales o ideológicos".
"La Iglesia no viene hoy a ofrecer respuestas rápidas, sino a compartir el peso del duelo, a permanecer, a no marcharse cuando el sufrimiento incomoda. Nuestro deseo como creyentes no es comprenderlo todo, sino estar y abrazar, aun en la distancia", ha afirmado el arzobispo de Madrid para con las familias, muchas de las cuales asistían a esa hora al funeral en Huelva. A ellas, ha aseverado , "les decimos con sencillez y con verdad: no estáis solos".