Juan Gascón (IU-Sumar): "Vox representa la peor calaña de la política y tiene a gente muy poderosa detrás"
El candidato de IU-Sumar a las elecciones de Castilla y León afronta las últimas horas de la campaña electoral con el buen sabor de boca del trabajo bien hecho y con el objetivo cumplido de haber puesto encima de la mesa los problemas reales de su región.
Quedan escasos días para las elecciones del 15 de marzo de Castilla y León. Juan Gascón (Alcañiz, 50 años) sale de su casa con el cansancio de una campaña en la que se ha dejado la vida. "El otro día me dejé el móvil en un taxi, imagínate como está siendo", confiesa a El HuffPost mientras se dirige a su vehículo particular. Los sondeos le colocan entre la espada y la pared, entre el filo de quedarse fuera de las Cortes o conseguir un diputado al igual que en 2022.
El acuerdo entre las izquierdas no ha sido posible en esta comunidad. "El camino a seguir es Extremadura", afirma, donde la izquierda transformadora logró uno de sus mejores resultados en la región. Sin embargo, exprime y trata de aprovechar al máximo la oportunidad de poner encima de la mesa los problemas de Castilla y León, los servicios públicos y trabajar para que toda una generación no se tenga que marchar de su tierra.
Aunque es consciente de las encuestas, se muestra confiado ante los comicios de este domingo donde tratará que, al igual que en Aragón, consigan representación en la Junta. "El partido que representa a la izquierda transformadora somos nosotros", dice.
¿Qué representan estas elecciones para la izquierda y qué diferencia a su coalición del resto de opciones electorales?
Estas elecciones son una oportunidad para poner el foco en los problemas reales de Castilla y León. Hablamos de cuestiones como la despoblación, el papel de la comunidad en la generación de energía para otras regiones o la falta de oportunidades que obliga a muchos jóvenes a marcharse. También compartimos problemas con otros territorios, como el acceso a la vivienda o la sanidad, pero aquí se agravan por las particularidades de una comunidad muy extensa.
Nuestra propuesta se basa en defender Castilla y León desde lo cercano, desde el municipalismo. Tenemos alcaldes y alcaldesas de Izquierda Unida en distintos municipios y más de un centenar de representantes locales que llevan años trabajando para construir comunidad desde abajo, desde la militancia y el contacto directo con la ciudadanía.
Quedan pocos días para terminar la campaña. ¿Cómo has visto a la ciudadanía y qué expectativas tenéis para este domingo?
La sensación es muy positiva. Hemos percibido ilusión entre la militancia y simpatizantes, y también una buena acogida del programa. En los actos de campaña la gente ha respondido bien y hay interés por nuestras propuestas. Es verdad que hay quien intenta generar confrontación o discursos de odio, pero en general encontramos simpatía el proyecto de la izquierda en Castilla y León, vinculado también a las políticas progresistas que se impulsan a nivel estatal que piensa en la gente trabajadora.
Muchas encuestas dan a IU-Sumar un escaño e incluso algunas dudan de si lograrán entrar en las Cortes. ¿Estarían satisfechos con ese resultado?
El sistema electoral dificulta mucho la representación de fuerzas como la nuestra porque se reparte por provincias y eso penaliza a las opciones con voto más distribuido. Aun así, creemos que las encuestas no siempre reflejan con exactitud lo que va a ocurrir y a veces incluso intentan condicionar el voto. Nuestro objetivo es lograr la mejor representación posible y seguir defendiendo las políticas de la izquierda transformadora.
Durante la campaña, la número dos por Valladolid, Marina Echebarría, ha sufrido ataques tránsfobos. ¿Cómo se encuentra y a qué cree que se deben este tipo de ataques?
Marina es una referente del movimiento LGTBI y lleva muchos años defendiendo los derechos de las personas trans. Estos ataques forman parte de una estrategia de la extrema derecha que intenta invisibilizar la diversidad y frenar avances en derechos como la ley trans o la ley LGTBI.
A pesar de todo, lo que también hemos visto es una enorme ola de solidaridad y hay que quedarnos con eso. Muchísima gente le ha mostrado su apoyo y ha denunciado esos discursos de odio. Eso demuestra que hay una sociedad que quiere avanzar en derechos y que no está dispuesta a tolerar este tipo de ataques. Marina es una persona luchadora y la solidaridad que ha recibido le ha abrazado y venido muy bien.
En algunas comunidades hemos visto un crecimiento importante de Vox y en Castilla y León algunas encuestas hablan de más del 20 % de voto. ¿A qué crees que se debe el auge de la extrema derecha?
Es algo que no se puede asociar sólo a Castilla y León o a las elecciones autonómicas que ahora se está viendo mucho ese discurso. La extrema derecha tiene una financiación enorme que hace que sus capacidades también lo sean. Hay mucha gente con poder detrás de esta gente. Representan lo peor de la calaña de toda la política con una defensa de boquilla de los trabajadores, pero sólo defienden a las multinacionales, especialmente las estadounidenses, y un desprecio a las pequeñas y medianas empresas que son las que mantienen el tejido social.
La extrema derecha intenta canalizar el malestar social hacia discursos de odio o contra los más vulnerables. Nadie conoce quién es el candidato de Vox a Castilla y León, presidía las Cortes, ha enchufado a su hermana... y parece que la gente no penaliza estos comportamientos. Yo afirmo que la gente en está región puede ser conservadora, pero no de extrema derecha: la gente está a favor de la regularización, de la subida del SMI, pensiones... Y todas las políticas que ha rechazado la extrema derecha. A la gente de abajo Vox no le tiene en su prioridad.
Desde la izquierda se intentó una coalición más amplia para estas elecciones. ¿Por qué parece que la unidad sólo es urgente a nivel nacional?
El camino es el de Extremadura, el ejemplo de que el trabajo continuo en un territorio puede hacer que obtengas muy buenos resultados. Aquí el problema vino desde Madrid y un enfoque que no quería poner los problemas de Castilla y León en el centro, sino más bien un marco nacional. Evidentemente habría sido positivo lograr una candidatura unitaria más amplia.
Pero ahora nuestra prioridad es centrarnos en los problemas de Castilla y León y en defender a la gente trabajadora de la comunidad. Más allá de las dinámicas internas, lo importante es que exista una izquierda transformadora con presencia institucional y vinculada a los movimientos sociales, y esa es IU-Sumar. Lo vimos en Aragón y esperemos verlo también el domingo.
En territorios como Castilla y León, Galicia o Madrid la derecha lleva gobernando durante décadas. ¿Por qué crees que ocurre esto?
Sí que es cierto que sucede de forma concreta en estos territorios, aunque ha habido algún espejismo de cambio en Galicia. También es cierto que no es lo mismo el Partido Popular de Juan Vicente Herrera se parecía más al Partido Socialista de Emiliano García-Page o de Bono, con un planteamiento más hegemónico y cultural. Lo que estamos viendo ahora es un PP que se aleja de esas posiciones y que se coloca en la extrema derecha. Han llegado a acuerdos con Ciudadanos y ahora con Vox y mantenerse en el poder es su sino.
Creo que sería saludable para la democracia que el PP y Mañueco pasaran a la oposición después de tantos años de gobierno. Eso permitiría abrir una nueva etapa política y abordar los problemas de la comunidad desde otra perspectiva.
¿Crees que el candidato del PP, Alfonso Fernández Mañueco, pactará con la extrema derecha para gobernar?
Sí. Ya hemos visto acuerdos similares en otros territorios y tengo la sensación que el retraso que Vox está produciendo en Extremadura o en Aragón para no investir a los candidatos del Partido Popular es porque quieren esperar a las elecciones de Castilla y León para obtener un mejor resultado. En cualquier caso, creemos que es importante que la izquierda transformadora obtenga un buen resultado y tenga capacidad para influir en las políticas públicas.
Tienen miedo de que tras el estallido de la guerra de Irán y el 'No a la guerra' de Sánchez, el PSOE pueda capitalizar a todo ese electorado.
Bueno, el PSOE dijo que no quería entrar en la OTAN y después cambió de opinión. Y así con tantas otras cosas. Para nosotros el 'No a la guerra' ha estado siempre. La mayoría de la sociedad no quiere guerras ni aventuras militares, ni que nuestros hijos asistan a ellas. Muchas personas defienden una política internacional basada en la paz y la cooperación. Ese sentimiento también puede movilizar a sectores de la izquierda transformadora que rechazan los conflictos impulsados por intereses económicos o geopolíticos.
La guerra son intereses de las grandes empresas y de los grandes negocios, nosotros estamos más pendientes de las niñas bombardeadas por Estados Unidos que los recursos que se puedan obtener por estos conflictos.
La vivienda y la despoblación son dos de los principales problemas de la comunidad. ¿Qué propone su coalición para afrontarlos?
Proponemos un plan ambicioso de vivienda pública, con miles de viviendas destinadas especialmente al medio rural, que está bien, pero también centrarnos en las ciudades donde algunas de ellas están en crecimiento. Además, creemos que hay que garantizar empleo estable durante todo el año en sectores como el forestal o los servicios públicos.
También defendemos reforzar los servicios comarcales —hospitales, residencias o centros de atención— para que las personas mayores puedan seguir viviendo en sus pueblos sin verse obligadas a marcharse. Combatir la despoblación pasa por garantizar servicios y oportunidades.
Castilla y León sufrió grandes incendios forestales en verano. ¿Ha cambiado algo en la gestión?
Creemos que el modelo actual es insuficiente. La prevención forestal es mucho más barata y eficaz que apagar incendios una vez que se producen. Sin embargo, se invierte más en la extinción que en la prevención.
Además, denunciamos que muchas políticas del Partido Popular favorecen a grandes empresas que se benefician de contratos relacionados con incendios o infraestructuras, en lugar de apostar por una gestión pública y preventiva del territorio. Nos parece una vergüenza que algunos traten de hacer negocio con una situación dramática como esta.
Hace unos meses el Gobierno presentó un modelo de financiación junto con Esquerra Republicana que fue rechazado por la mayoría de las autonomías, ¿cuál es la posición de IU y qué financiación necesita Castilla y León para potenciar sus servicios públicos?
El modelo de financiación lleva años caducado y es necesario reformarlo teniendo en cuenta las particularidades de Castilla y León: una comunidad muy extensa, envejecida y con más de dos mil municipios.
Necesitamos más recursos para garantizar servicios públicos y para impulsar políticas de repoblación, industria y empleo. Las propuestas de bajar impuestos sin más solo reducen la capacidad de financiar esos servicios.
Existe también debate sobre la posible autonomía de León. ¿Cuál es la postura de Izquierda Unida?
Nosotros estamos a favor de un referéndum, pero no creemos que la separación administrativa vaya a resolver los problemas estructurales de León. El problema principal es que la comunidad lleva décadas gobernada por el Partido Popular sin una estrategia clara de desarrollo.
Nuestra prioridad es impulsar políticas que mejoren las condiciones de vida de la gente trabajadora, independientemente de los debates territoriales.
Para terminar, ¿qué mensaje le envías a la ciudadanía a pocos días de acudir a las urnas?
Hemos hecho una campaña muy intensa, con cientos de actos en toda la comunidad, presentando nuestro programa y escuchando a la gente.
Nuestro mensaje es claro: queremos construir una Castilla y León mejor, con servicios públicos fuertes, empleo digno y oportunidades para los jóvenes. Invitamos a la ciudadanía a participar y a apostar por una izquierda transformadora que trabaje junto a los movimientos sociales, los sindicatos y la gente humilde de nuestra comunidad.