Podrás seguir viajando sin visa a EEUU, pero a qué precio: así es el acuerdo entre Washington y la UE que inquieta a los expertos
La Administración Trump quiere acceder a tus huellas dactilares y a fotografías de tu rostro y la Unión Europea está dispuesta a ceder.

Donald Trump ha conseguido que la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, aclare cuál es la postura que tomará Europa sobre la guerra en Irán. Pero esto no será lo último que conseguirá la potencia norteamericana. Lo que parecía un rutinario pacto sobre viajeros entre Washington y Bruselas va camino de convertirse en un escándalo internacional.
EEUU y la Unión Europea ya han comenzado formalmente las negociaciones para extender la Asociación para el Refuerzo de la Seguridad Fronteriza (EBSP, en sus siglas en inglés). Se trata de un pacto por el que se regula la posibilidad de viajar sin visado con fines turísticos, por ejemplo. Y ya se ha filtrado la letra pequeña que llevará. Pese a que España se ha hecho conocida mundialmente por oponerse a Trump, no parece que en los detalles técnicos se mantenga la misma contundencia.
Estas conversaciones ya han empezado porque EEUU ya exigió en 2022 (todavía bajo el mandato de Joe Biden) tener acceso a más información sobre los ciudadanos que viajaran allí procedentes desde el Viejo Continente. Biden condicionó recibir más información a cambio de mantener la exención de visados para turistas europeos.
¿El problema? El estado de las negociaciones ya da por hecho que los países de la Unión Europea, entre ellos por supuesto España, permitirán que los funcionarios estadounidenses accedan a sus bases con datos biométricos. En otras palabras: a las huellas dactilares de los europeos, pero también a sus posibles rostros a fin de ser objeto de escaneos faciales automáticos.
No cierra la puerta a decisiones automáticas (e injustas)
Eso no termina ahí. Según una reciente exclusiva de Euractiv, en virtud de cómo evolucionan las negociaciones entre Washington y Bruselas, el Departamento de Seguridad Nacional estadounidense podría recibir información "sensible" de ciudadanos europeos, como opiniones políticas, afiliaciones sindicales o información sexual.
Además, el borrador del acuerdo, al que ha tenido acceso Euractiv, no cierra la puerta a que EEUU use modelos automáticos (como herramientas de inteligencia artificial y todo tipo de algoritmos) para tomar decisiones de relevancia sobre la entrada o no de ciudadanos europeos en su territorio.
El documento al que ha tenido acceso el citado medio es un borrador del acuerdo marco que Bruselas negocia con Washington y que después tendrán que aceptar los Veintisiete. Este escrito indica formalmente que las decisiones con consecuencias negativas "y significativas" sobre ciudadanos no deberán adoptarse "únicamente mediante procesos automatizados".
A renglón seguido, matiza: "A menos que lo autorice la legislación nacional". En otras palabras: el texto no prohíbe explícitamente a EEUU la posibilidad de tomar automáticamente decisiones, sin supervisión humana, sobre visitantes europeos.
Qué opinan algunos expertos
El cómo avanzan estas discusiones está preocupando a expertos. El Supervisor Europeo de Protección de Datos (EDPS, por sus siglas en inglés), el polaco Wojciech Wiewiórowski, adujo hace un par de días en una entrevista también con Euractiv que mientras que los datos biométricos que obtenga EEUU se usen "para los fines establecidos en los tratados acordados por ambas partes" él no se "preocuparía".
Sin embargo, EEUU es el mismo país que ha iniciado una intensa campaña de descrédito contra Anthropic, la empresa propietaria del modelo de IA Claude, después de que la compañía se negara a que el Pentágono utilizara su tecnología con fines de inteligencia. Trump respondió deshaciéndose de Anthropic como proveedor del Ejecutivo federal.
A finales de febrero, no obstante, OpenAI, la propietaria de ChatGPT, anunció un acuerdo marco también con el Pentágono en el que aclaraba que se habían incorporado cláusulas al documento.
Estas cláusulas prohibirían explícitamente a las autoridades estadounidenses a hacer uso de la popular inteligencia artificial para vigilar o espiar a ciudadanos estadounidenses. ¿El problema? Que no había ninguna garantía para los ciudadanos europeos.
Wiewiórowski no es el único que ha remarcado la necesidad de que Bruselas tenga las mayores garantías y certezas de que la información biométrica de los ciudadanos europeos no se use para otros fines. También otros especialistas en Gobernanza y Compliance han mostrado su preocupación.
"La cooperación internacional es vital para la seguridad, pero permitir a autoridades extranjeras un acceso directo y en tiempo real a bases de datos biométricas nacionales es atípico y peligroso", advertían.
