PP y Vox sacan más de 12 puntos a las izquierdas, pero tampoco se crecen ante la supuesta corrupción
Según el último barómetro de 40dB., ni las recientes resoluciones judiciales ni el desgaste parlamentario logran impulsar de forma decidida las expectativas de voto del bloque opositor conservador.
El panorama político en España muestra signos de una marcada rigidez en la distribución de apoyos ciudadanos, de acuerdo con los resultados del más reciente sondeo demoscópico elaborado por la firma 40dB. para El País y la Cadena SER. Hay temblores en la actualidad, pero no llegan a calar en las tendencias que ya se vienen detectando desde hace meses.
A pesar de una intensa coyuntura en estas semanas, marcada por la primera resolución penal condenatoria por sospechas de fraude que salpica a un antiguo integrante del Consejo de Ministros (José Luis Ábalos) y por la sucesión de novedades en el ámbito de los tribunales que afectan directamente al PSOE y al presidente Pedro Sánchez (de Leire Díez a Begoña Gómez, pasando por su propio hermano, David) los equilibrios generales entre los bloques ideológicos apenas se han movido.
La principal conclusión que arroja este análisis conocido este lunes es que la contundente estrategia de desgaste empleada por el Partido Popular y Vox no se está traduciendo en un crecimiento electoral tangible para ninguna de las dos formaciones de la oposición. El mapa político actual dibuja un escenario donde las fuerzas conservadoras y de la derecha radical retienen una ventaja considerable, pero sin la capacidad de dar un salto cualitativo definitivo que rompa los techos fijados con anterioridad.
El bloque conservador conserva su ventaja con ligeros ajustesAl desglosar las cifras del sondeo, la organización liderada por Alberto Núñez Feijóo se sitúa nuevamente en la posición de cabeza de la carrera electoral. El Partido Popular cosecha en este barómetro una estimación de voto del 32%.
A pesar de sostener este liderato, los datos revelan que la formación sufre un levísimo retroceso de cuatro décimas respecto al mes anterior y, lo que resulta más significativo para los analistas, se mantiene todavía un punto porcentual por debajo de los apoyos reales cosechados en las urnas durante los comicios generales celebrados en julio de 2023. La agresiva campaña de denuncia política no ha servido, por tanto, para propulsar a los populares hacia nuevos caladeros de votantes.
Por su parte, Vox repite en el tercer puesto del escalafón nacional al concentrar el 17,2% de los sufragios previstos. El grupo encabezado por Santiago Abascal encadena ya cuatro meses consecutivos de sutiles descensos en sus expectativas mensuales -dejándose dos décimas en esta última entrega-, lo que evidencia que la tensión con sus socios y las polémicas internas empiezan a pasar factura a su proyección a corto plazo.
A pesar de esta racha descendente, los ultras logran un hito destacable: continúan erigiéndose como el partido que experimenta un mayor incremento neto en sus apoyos institucionales si se compara su situación presente con los resultados oficiales de las pasadas elecciones generales.
La conjunción de ambas corrientes de la derecha arroja un peso electoral conjunto del 49,2%, una cifra que les permite rondar de forma muy estrecha el umbral de la mayoría absoluta parlamentaria en el Congreso de los Diputados. Esta fortaleza combinada encuentra su principal combustible en la circulación interna de apoyos; en concreto, Vox se ve muy beneficiado por la captación del 12% de los antiguos votantes del Partido Popular, al tiempo que presume de poseer las bases más leales y firmes, reduciendo al mínimo el porcentaje de personas indecisas o propensas a refugiarse en la abstención.
La izquierda resiste, pero con brechas internas
En la otra orilla del espectro político, el bloque progresista exhibe una notable capacidad de resistencia en su núcleo principal, si bien las fisuras en el sector minoritario de la coalición debilitan su competitividad global. La distancia total que separa la suma de las opciones de derecha frente al agregado compuesto por el PSOE, Sumar y Podemos supera ya la barrera de los doce puntos, ampliándose hasta una brecha de 14 puntos si se amplía el foco a las combinaciones de gobernabilidad.
El Partido Socialista Obrero Español consolida su segunda posición y lo hace de una manera inesperada dada la presión externa. La formación comandada por Pedro Sánchez capta un 28% en la estimación de voto válida. Sorprendentemente, y en medio de un escenario mediático e institucional adverso por la agenda judicial, el partido del Gobierno consigue arañar tres décimas adicionales en comparación con los datos obtenidos en el mes de junio, demostrando una sólida fidelización de su electorado central.
La peor parte de este reparto de apoyos se la lleva Sumar, el socio menor del Gobierno de coalición, que prosigue su tendencia al debilitamiento organizativo y electoral. Los liderados provisionalmente por Yolanda Díaz -en un contexto donde todavía sigue abierto el debate sobre quién debe asumir las riendas definitivas de la plataforma- retroceden otras cuatro décimas este mes, cayendo hasta el 8% de los sufragios.
A este declive se le une la persistencia de Podemos y la aparición de otras opciones como Se Acabó la Fiesta (SALF), que influyen en la dispersión del voto. De hecho, el espacio que antes agrupaba Sumar se muestra como el más inestable, concentrando un 16,5% de antiguos simpatizantes repartidos entre la indefinición, el sufragio en blanco o el voto nulo.
Como curiosidad demográfica, el proyecto de Sumar logra registrar un comportamiento ligeramente más favorable entre los votantes de género masculino que entre el electorado femenino, con una diferencia cercana al punto.