Sánchez se aferra al papa para lograr algo de calma
La directora general de la Guardia Civil, en el alero por sus encuentros con Leire Díez. "Tenemos un problema de credibilidad", avisan internamente en el PSOE
Por fin llega el papa a España, en opinión del Gobierno. Unos días de relativa calma con los focos apuntando al pontífice, que estará en Madrid, Barcelona, Tenerife y Gran Canaria. "Algo es algo", concedía un alto cargo de la Moncloa, tras otra semana de enorme presión política y mediática por los casos de corrupción que afectan al presidente. Pese al anuncio de Presupuestos para 2027, la sensación de consternación y parálisis se ha instalado en buena parte de las filas socialistas.
Moncloa se aferrará a la estancia de León XIV en territorio nacional para tratar de recomponerse. Las relaciones con el Vaticano gozan de buen estado de salud gracias al discurso antibelicista de Pedro Sánchez y su política migratoria, según el Ejecutivo. "Coinciden en cantarle las cuarenta a Donald Trump", resumen fuentes socialistas. Un viaje "bueno" para el Gobierno, que cree que "peor lo tienen en la derecha que firma en comunidades autónomas con Vox la prioridad nacional".
A la espera de esa ansiada "tranquilidad", en privado prácticamente todas las fuentes consultadas por este periódico admiten que "está siendo duro", tras concatenar otra semana negra en términos políticos. El miércoles, el presidente evitaba responder a las preguntas de los periodistas en Barcelona, tras asegurar a los empresarios catalanes que, esta vez sí, presentará las cuentas públicas para 2027. Este viernes se publicó en el Boletín Oficial del Estado la orden ministerial que da inicio al trámite.
El presidente lanza así el mensaje de que el Gobierno continúa trabajando y tiene la intención de presentar los primeros Presupuestos de la legislatura, el último año de la misma. Una hoja de ruta que bien podría utilizar después como programa electoral de facto, según se barrunta en el grupo socialista del Congreso. "Podría adelantar unos meses las elecciones, antes de las municipales y autonómicas de mayo", en palabras de un diputado. En Moncloa insisten en que no hay cambios en lo que respecta a los plazos electorales.
Mercedes González, en el alero
Sea como fuere, lo que muchos reclaman internamente en el PSOE es que haya más explicaciones sobre los escándalos que salpican al Ejecutivo, más aún tras conocerse parte del sumario del caso Leire Díez. Unas respuestas que Sánchez ha prometido en el Congreso, aunque el viernes se vio en la obligación de romper su silencio para, básicamente, negar que tuviera conocimiento "las andanzas" de Díez.
De momento, la estrategia de Moncloa pasa por encapsular en Santos Cerdán y la denominada fontanera todas las presuntas irregularidades. Pero las sospechas se centran en la directora general de la Guardia Civil, Mercedes González, que aún no se ha pronunciado públicamente. "Es de mi confianza", se le escucha a Díez en los audios a los que ha tenido acceso El HuffPost.
"Tenemos un problema grave de credibilidad", avisan algunos dirigentes socialistas. Cabe recordar que el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, negó la existencia de unos contactos entre la directora general y Díez que finamente han tenido que confirmar, aunque rechazan que se produjeran en la sede de la institución. En las últimas horas arreciaron los rumores sobre su posible caída política, pero su entorno negó tal extremo y el propio Sánchez la respaldó públicamente.
"Se tiene que celebrar un congreso extraordinario del PSOE", claman desde el sector crítico, que públicamente es minoritario. Lo han pedido el senador Juan Lobato, que fue líder socialista en Madrid, o el exministro Ramón Jáuregui. La voz más contundente contra Sánchez sigue siendo la de Emiliano García Page, presidente de Castilla-La Mancha. "Debería haber convocado elecciones hace un año, vamos tarde", ha afirmado estos días. "El futuro del PSOE sin Sánchez será mejor", declaró.
A vueltas con la moción de censura
Para el Partido Popular, ya es llamativo que el Ejecutivo "se abrace a un líder religioso" para intentar sortear los casos de corrupción que le afectan. "Pero el papa se irá y la UCO seguirá", avisan las fuentes consultadas en el equipo de Alberto Núñez Feijóo. Génova no tiene intención de aflojar estos días, aunque son conscientes de que la actualidad, al menos a priori, irá por otros derroteros.
El gran dilema de Feijóo continúa siendo si presentar o no la moción de censura. Y el debate sigue vivo en el seno de su partido, aunque su equipo se sacuda ahora la presión tras estar jugando con la idea en víspera de la reunión que el jefe de la oposición mantuvo el martes, un día antes que Sánchez, con la élite empresarial catalana. "Todo sigue igual. Es una opción que está ahí pero no tenemos los votos necesarios", afirman oficialmente, tras los reiterados portazos del PNV y Junts.
En el PP hay teorías para todos los gustos. Están quienes creen que Feijóo acabará registrando la moción antes de las vacaciones de verano, una vez declare en la Audiencia Nacional de José Luis Rodríguez Zapatero; los que interpretan que será después, a partir de septiembre, para exponer su alternativa de gobierno antes de las citas electorales; y finalmente los que opinan que, sin los votos amarrados, no habría quedar ese paso. "Calma", insisten una vez más en el entorno de Feijóo, "el calendario es terrible para Sánchez".