"Ya empezamos…"

"Ya empezamos…"

Puigdemont no da margen a Sánchez y amenaza con dejarle caer. “Tranquilidad”, replican en Moncloa. El verificador incomoda a sectores del PSOE.

Santos Cerdán y Pedro Sánchez, en Ferraz.Europa Press via Getty Images

Poco ha durado la euforia que se vivió en el PSOE tras superar la votación de investidura. Entonces, los cargos más próximos a Pedro Sánchez, constreñidos durante semanas por las arduas negociaciones, vivieron una especie de éxtasis y no pudieron contener las lágrimas. Pero el ritmo de la política nacional es frenético. Y solo unos días después, el mismísimo día de la solemne apertura de las Cortes Generales, los rostros de esos protagonistas ya reflejaban que no será una legislatura fácil.

El jefe del Gobierno está convencido de que sacará adelante los Presupuestos Generales del Estado en el primer trimestre del próximo año, lo que encarrilará la primera parte de la legislatura. “Estabilidad política”. Si bien, el desgaste diario al que le pueden someter sus propios socios parece enorme. No había llegado el rey al Congreso para dar por inaugurada la actividad parlamentaria, y el patio de la Carrera de San Jerónimo era un auténtico hervidero. ¿El motivo? Los pactos del PSOE con Junts y sus derivadas.

  Santos Cerdán, este miércoles, siendo preguntado por los periodistas en el Congreso.Europa Press via Getty Images

Santos Cerdán, uno de los principales negociadores de Sánchez, se abría paso entre una nube de periodistas con cara de pocos amigos. De nuevo, se ha impuesto el mutismo sobre el “verificador” llamado a controlar que se cumplen los puntos del acuerdo entre Sánchez y Carles Puigdemont. Patxi López, prácticamente en paralelo, se fajaba también de los informadores asegurando que nada sabía de ese tema en concreto. El malestar era palpable en no pocos parlamentarios socialistas. “Ya empezamos…”, respondía con sorna un diputado, que añadía: “Tanto secretismo es contraproducente”.

Para echar más leña al fuego, Puigdemont no dudó en trasladar ni más ni menos que al presidente del PP europeo, Manfred Weber, que podría tumbar a Sánchez a través de una moción de censura si incumple los acuerdos que han de ser evaluados por ese verificador hoy por hoy fantasma. Poco después, Junts tuvo que precisar no está en sus planes descabalgar al socialista, aunque el aviso del dirigente fugado ya copaba todas las portadas de la prensa patria. “Tranquilidad”, era la respuesta oficiosa de Moncloa.

“Habrá momentos de dificultad, eso ya lo teníamos completamente asumido, pero la legislatura va a durar”, en palabras de un alto cargo socialista. El propio Sánchez se lanzó a hacer pedagogía en su primera entrevista, en TVE, tras ser elegido presidente. “La amnistía no era el paso siguiente que quería dar, pero es coherente para normalizar Cataluña”, afirmó, llegando a comparar la tramitación de dicha ley con la del aborto o el matrimonio gay. “No parece la mejor comparación”, en palabras de un líder territorial de sus mismas siglas, en conversación informal con este diario. En Sumar tampoco gustó demasiado el argumento.

“Ya empezamos…”, respondía con sorna un diputado socialista, que añadía: “Tanto secretismo es contraproducente”

Sánchez cree que el tiempo le acabará dando la razón, como ocurrió con los indultos. Aún más, espera que con el paso de las semanas la actualidad política vaya transformándose y el “asunto catalán” deje de coparlo absolutamente todo. “La amnistía nos a va a permitir mejorar el escudo social con leyes progresistas”, en palabras de María Jesús Montero en El País. Y en poner el foco ello se afanará el Ejecutivo, aunque el subsidio del paro ya ha provocado el primer choque entre Yolanda Díaz y Nadia Calviño.  

Lo que está claro es que los 100 días de cortesía para el nuevo Gobierno es cosa de otro tiempo político. También en lo que se refiere al PP. Alberto Núñez Feijóo avanzó una oposición “proporcional y proporcionada” a un Gobierno que calificó de “radical” y “reaccionario”. Esto es, preparó a los suyos para un periodo de gran dureza política en el que su partido utilizará todos los instrumentos a su alcance para frenar “la deriva” de Sánchez. Este domingo, ha vuelto a convocar a los ciudadanos a una gran concentración en los alrededores del templo de Debod de Madrid.

Feijóo no acusa a Sánchez de promover un golpe de Estado como hace Santiago Abascal, pero sí denuncia que está atravesando líneas rojas. Los movimientos del Poder Judicial contra el Ejecutivo –esto es, el rechazo del CGPJ al fiscal general del Estado por su “parcialidad” y la decisión del Supremo de anular el nombramiento de la presidenta del Consejo de Estado- demuestran a ojos del PP un “hundimiento institucional sin precedentes” que afecta a la independencia judicial y al prestigio internacional de España.

"Tenemos que hacernos a la idea de que la legislatura puede ser larga y calcular bien los tiempos", dicen en el PP

Los barones consultados por El HuffPost admiten que es “muy difícil” rebajar la escalada de tensión, aunque precisan que es importante que Feijóo también articule un discurso de Estado y propositivo. Y, en este sentido, esperan que ayuden los nuevos nombramientos aprobados por el Comité Ejecutivo, en un reparto de papeles que el ahora líder de la oposición ya protagonizaba con Miguel Tellado en el Parlamento gallego. Cayetana Álvarez de Toledo y Rafael Hernando, de perfiles muy contundentes y polémicos, también han sido recuperados como portavoces adjuntos en la Cámara Baja.

“Tenemos que estar preparados para cualquier escenario, pero yo no auguro un adelanto electoral, por mucho que Puigdemont ponga en aprietos a Sánchez. Tenemos que hacernos a la idea de que la legislatura puede ser larga y calcular bien los tiempos”, según la reflexión de un líder territorial. Para Feijóo, la prioridad electoral es “ganar con claridad” en las próximas elecciones europeas, mantener la mayoría absoluta en Galicia y salvar los muebles en País Vasco y Cataluña. “Y no descartar nada, Junts puede romper la baraja en cualquier momento”, añaden desde la dirección nacional.

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