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01/07/2014 07:06 CEST | Actualizado 30/08/2014 11:12 CEST

Feminismo y socialismo

Somos muchas las personas que creemos que no es posible ser socialista si no se es radicalmente feminista. El feminismo nos compromete con la igualdad desde el cuestionamiento de la sociedad patriarcal como dominación de los hombres sobre las mujeres, pero también de lo masculino sobre lo femenino.

Nos situamos ante un nuevo Congreso en el PSOE y como siempre en estas ocasiones aparecen ideas, propuestas y nuevos liderazgos. Son momentos de esperanzas y promesas de renovación.

Tengo que reconocer que siempre me interesó más la renovación de ideas que de personas, porque siempre aposté por los procesos colectivos de cambio. A pesar de ello, estoy convencida de que sólo las personas y su voluntad -a veces su valentía- son capaces de liderar e impulsar propuestas políticas transformadoras. Eso sí, cualquier iniciativa para ser exitosa debe sustentarse en el anhelo colectivo de transformación.

El feminismo siempre ha estado en ese impulso de renovación en el PSOE, buscando formar parte tanto de las propuestas políticas a largo, medio y corto plazo, como de los compromisos que adquieren quienes se postulan para liderar el partido.

Tras diversas afirmaciones realizadas a lo largo de los años, la reciente Conferencia Política proclamó que el PSOE es un partido feminista. Somos muchas las personas que creemos que no es posible ser socialista si no se es radicalmente feminista. El feminismo nos compromete con la igualdad desde el cuestionamiento de la sociedad patriarcal como dominación de los hombres sobre las mujeres, pero también de lo masculino sobre lo femenino, así como de unas razas, etnias, edades, capacidades, procedencias, religiones, orientaciones sexuales, identidades, etc... sobre otras. El feminismo destruye el entramado de relaciones de desigualdad sobre el que se asienta nuestra sociedad y nos sitúa ante la utopía de una sociedad que, con la igualdad como premisa, construye una ciudadanía libre y profundamente democrática.

La incorporación del feminismo ha enriquecido enormemente al socialismo, que tradicionalmente luchó contra la desigualdad en el acceso a la renta y los recursos, y que, sólo con la incorporación de nuevas realidades y nuevas luchas, será capaz de ganar la confianza de amplios sectores de la población.

Desde hace años, en el PSOE trabajamos incorporando compromisos y propuestas que garantizan la igualdad en las estructuras del partido, así como en todas y cada una de sus políticas. De la cuota, pasamos a la democracia paritaria y a las listas cremallera. De la perspectiva sectorial de la igualdad pasamos a su consideración como elemento central de todas las políticas públicas.

Durante la Conferencia Política muchas mujeres y hombres socialistas y feministas dijimos: no queremos ser un párrafo al final del texto sino la esencia de cualquier texto, o lo que es lo mismo, queremos una democracia que garantice la igualdad. Por este motivo, hemos apostado por la trasparencia y la participación y hemos reivindicado una política económica diseñada para el bien común, que redistribuya la riqueza, incluido el cuidado. Las feministas defendemos el valor de lo público porque es lo único que garantiza la igualdad, como rechazamos la violencia de género, la explotación sexual y las imposiciones sobre nuestro cuerpo y nuestra maternidad, porque impiden nuestra libertad a la vez que cuestionan la verdadera democracia.

Pero además, el feminismo es aliado de otros movimientos, como el laicismo, puesto que, desde el respeto a todas las creencias, creemos que solo la laicidad del Estado garantiza la igualdad de ciudadanos y ciudadanas. Si hasta ahora hemos convivido con los privilegios de la Iglesia Católica, la alianza de la Jerarquía Eclesiástica con la derecha política reclama nuestra atención sobre quienes utilizan privilegios concedidos por la ciudadanía para imponer sus creencias en contra de los derechos de la mayoría de la población.

En definitiva, un nuevo Congreso del PSOE en un momento de crisis, y, una vez más, el feminismo tiene mucho que aportar al debate de las ideas que tiene lugar en estos días y que, a su vez, se está produciendo en la socialdemocracia española, europea y mundial. La conclusión de este debate solo puede pasar por reforzar nuestro compromiso radical con la igualdad y la libertad de todas las personas en este tiempo nuevo, contrario a la explotación y la opresión sea cual sea su origen. Es una propuesta para el conjunto de la población que afianza la democracia.