14 transferencias, 36 minutos y 30.000 euros: la pesadilla de una pareja de jubilados a la que robaron el móvil durante sus vacaciones
Proliferan cada vez más en grandes ciudades turísticas el robo de teléfonos móviles para acceder directamente a aplicaciones bancarias.
Lo que debía ser un viaje tranquilo terminó convertido en una pesadilla financiera. Una pareja de jubilados portugueses perdió alrededor de 30.000 euros en apenas 36 minutos después de que les robaran uno de sus teléfonos móviles durante unas vacaciones en São Paulo.
El caso, difundido por el canal portugués NOW Canal, vuelve a poner el foco sobre uno de los delitos que más está creciendo en grandes ciudades turísticas: el robo de teléfonos móviles para acceder directamente a aplicaciones bancarias y vaciar cuentas en cuestión de minutos.
Según relataron las víctimas, todo ocurrió mientras paseaban por la conocida Avenida Paulista, una de las zonas más transitadas y emblemáticas de la ciudad brasileña. Un delincuente arrebató rápidamente uno de los smartphones de la pareja y huyó antes de que pudieran reaccionar.
14 transferencias antes de que pudieran bloquear la cuenta
La gravedad del caso apareció pocos minutos después. Mientras intentaban gestionar el robo, comenzaron a producirse movimientos bancarios no autorizados. En apenas 36 minutos, los delincuentes realizaron 14 transferencias distintas a cuentas de terceros hasta vaciar prácticamente los ahorros de la pareja.
En total desaparecieron unos 30.000 euros. Las víctimas aseguran que jamás autorizaron las operaciones y que desconocen cómo los ladrones lograron superar los sistemas de seguridad bancaria.
Ese es precisamente uno de los aspectos que más desconcierta a la pareja. Su banco tenía establecido un límite diario de transferencia, pero aun así las operaciones se ejecutaron sin que aparentemente se activaran bloqueos o alertas automáticas.
La policía y el banco central investigan el caso
Tras el robo, la pareja denunció inmediatamente los hechos ante la policía criminal portuguesa y comunicó lo ocurrido al Banco Central de Portugal. Por el momento, el dinero no ha sido recuperado y las víctimas exigen la devolución íntegra de los fondos sustraídos.
Los delincuentes ya no buscan únicamente revender móviles robados, sino acceder rápidamente a las aplicaciones financieras y sistemas de pago almacenados en los dispositivos. Muchos robos de este tipo se producen en ciudades turísticas de Brasil, donde bandas organizadas aprovechan segundos de descuido para arrebatar teléfonos desbloqueados.
Cómo consiguen vaciar cuentas tan rápido
Los expertos en ciberseguridad llevan tiempo alertando de que el teléfono móvil se ha convertido en la llave principal de acceso a la vida financiera de millones de personas.
Si los delincuentes logran acceder al dispositivo desbloqueado o descubrir rápidamente el código PIN, pueden entrar en aplicaciones bancarias, modificar contraseñas, confirmar transferencias o incluso cambiar sistemas de autenticación.
En muchos casos, además, las propias aplicaciones almacenan sesiones abiertas o sistemas biométricos ya configurados. Eso explica por qué algunos robos permiten realizar transferencias en cuestión de minutos antes de que el propietario consiga bloquear el teléfono o contactar con el banco.
Un delito cada vez más sofisticado
Las autoridades financieras europeas llevan años detectando un aumento de fraudes relacionados con dispositivos móviles y banca digital. Los métodos van desde software malicioso hasta robo físico de teléfonos, pasando por ataques de phishing o duplicados fraudulentos de tarjetas SIM.
En muchos casos, los bancos terminan cubriendo parte de las pérdidas, especialmente si se demuestra que el cliente no autorizó las operaciones y actuó rápidamente tras el robo. Sin embargo, cada caso depende de las condiciones de seguridad, del tipo de autenticación utilizada y del tiempo transcurrido hasta la notificación. Para la pareja portuguesa, de momento, todo sigue pendiente de resolución.