60 desconocidos, una vitrina bajo llave y silencio absoluto: la nueva moda de "vacaciones mentales" que prohíbe usar Instagram
El objetivo de la experiencia es fomentar las relaciones interpersonales dejando a un lado los teléfonos móviles.

¿Cuánto tiempo usas el móvil a diario? Esta es una pregunta muy subjetiva que varía dependiendo de varos factores, tales como la edad, los hábitos y la rutina de cada persona.
Sin embargo, no se puede ignorar una problemática que, en términos generales, concierne a la oblación global: la adicción al teléfono móvil, también conocido como nomofobia. Un portal especializado define dicho concepto cómo: "la dependencia excesiva y ansiosa de los teléfonos móviles".
Cabe mencionar que la nomofobia se manifiesta como el miedo irracional a salir de casa sin el móvil, perderlo o quedarse sin batería. Si no se maneja adecuadamente, la situación puede escalar hasta llegar a afectar la salud mental e interferir con manera como nos relacionamos con los demás.
El "club offline"
En Hamburgo, Alemania, se inauguró un espacio dedicado a fortalecer las habilidades sociales de las personas, con el objetivo de impulsar conexiones genuinas de manera personal, dejando a un lado los dispositivos.
El medio local, NDR, comparte por medio de un artículo las impresiones algunos de los 60 participantes que accedieron a vivir dicha experiencia.
Compartiendo la soledad
El evento está dividido en dos fases, la primera consiste en estar reunidos una hora entera en silencio, para asegurarse que no haya ningún tipo de distracciones, justo al llegar al recinto, se les pide el favor a los integrantes del mismo que dejen sus móviles en vitrina bajo llave.
"Queremos experimentar la soledad compartida de una manera que no sea negativa", expresa Christina la anfitriona de la experiencia haciendo énfasis al objetivo de esta primera etapa.
La actividad cumplió subjetivo, así lo comenta Britta, una mujer quien acudió al evento. "Al levantar la vista de vez en cuando, veías tantas caras relajadas y felices. De vez en cuando, nuestras miradas se cruzaban, nos sonreíamos y cada una seguía con sus quehaceres. Era una sensación tan agradable estar juntas así, pero a la vez tener tiempo a solas", sostiene la misma.
Actividades de socialización
Luego el taller continúa con actividades tales como jugar a las cartas, armar rompecabezas o crean collages. Realmente las personas valoran estos espacios de interacción, así lo manifiesta Philipp, quien hizo parte de la sesión.
"Simplemente, siento la necesidad de volver a ver a la gente amable a la cara. Porque en el autobús o el tren, la mayoría de la gente está mirando sus teléfonos. Y en el Offline Club, ya sabes: aquí hay gente que quiere conectar sin sus teléfonos", concluye el hombre.
