Alberto, agricultor que dejó Madrid por el campo: "Planté 110 almendros, murieron todos, era la naturaleza dándome mi primera lección"
Lejos de rendirse, el hombre se lo tomó como una enseñanza práctica.

La vida en el campo exige constancia, esfuerzo físico y una paciencia que no siempre se ve recompensada de inmediato. A diferencia de otros trabajos, en la agricultura el resultado no depende solo del empeño personal, sino también de factores imposibles de controlar como el clima, el suelo o los ritmos de la naturaleza. Quienes deciden apostar por el medio rural saben que el camino está lleno de incertidumbre y fracasos que forman parte del oficio.
Esto es algo que tiene muy claro Alberto, un joven que dejó la vida en la capital para probar fortuna en el campo. En un vídeo publicado en redes sociales explica cómo su primera gran apuesta agrícola terminó convirtiéndose en una lección inesperada, marcada por la dureza del trabajo, la frustración de ver perdido el esfuerzo y los infortunios propios de un entorno en el que el clima, el terreno y la naturaleza tienen siempre la última palabra.
“Planté 110 almendros”, comienza contando Alberto, quien explica que estuvo más de una semana trabajando, cavando hoyos, regando y aportando fertilizante, hasta el punto de terminar con la espalda totalmente destrozada. “Murieron todos, no quedó absolutamente ni un almendro”, asegura al relatar cómo las intensas lluvias y la falta de drenaje de su terreno acabaron por arruinar lo que, en su mente, iba a ser su primera gran cosecha.
Una historia de superación
Su historia personal subraya una realidad agraria conocida por técnicos y productores. Los suelos pesados y el encharcamiento favorecen el desarrollo de hongos y patógenos del suelo, entre ellos los agentes responsables de la podredumbre del cuello y de raíz, que pueden acabar con plantaciones jóvenes cuando el drenaje es insuficiente. El propio Alberto cuenta que su suelo, muy arcilloso, no drenó y las raíces de los árboles sucumbieron.
Lejos de rendirse, el agricultor interpreta la experiencia como una lección práctica: “Sinceramente, la decepción muy enorme… pero simplemente era la naturaleza dándome mi primera lección. Aquí en el campo muchas veces no te van a salir bien las cosas a la primera, tendrás que repetirlo”, dice en el vídeo. Su testimonio es un recordatorio para quienes llegan al campo con ilusión pero sin la experiencia técnica necesaria.
La agricultura combina trabajo físico, conocimiento del terreno y gestión de riesgos climáticos. Además, recientemente varios informes sobre cambio climático señalan un aumento en la frecuencia de eventos extremos, tanto sequías como episodios de precipitaciones intensas, que pueden complicar la viabilidad de plantaciones sin medidas de adaptación. El análisis del clima y gestión del agua son ahora factores críticos al diseñar una explotación.
