Cécile cuenta cómo dio a luz con las carreteras nevadas: "Enseguida surgió una ola de solidaridad"
Los vecinos de su localidad francesa y los bomberos se volcaron en ayudar a la mujer, que acabó dando a luz en la carrera, camino del hospital.

Cécile Guenebault vivió hace unos días, en primera persona, el estrés de ponerse de parto durante una tormenta de nieve. Esta residente de Trizay, entre las localidades francesas de Rochefort y Saintes, se encontraba en la recta final del embarazo e incluso llevaba dos días de retraso en la fecha prevista del parto cuando, por la mañana, sintió sus primeras contracciones. Pero las carreteras estaban cubiertas por unos 40 centímetros de nieve y, la mayoría intransitables. Y, dada la estresante situación, lo que ocurrió fue que todo su vecindario se unió para ayudarla a llegar a la sala de maternidad, una bonita historia que ha publicado Francebleu.
"Fue una auténtica montaña rusa", dice Germain Hélary, la pareja de Cécile. "Pero enseguida surgió una ola de solidaridad. Uno de nuestros vecinos partió en su tractor a buscar una enfermera y otros buscaron entre sus contactos a alguien con un todoterreno", explicó el hombre.
Mientras tanto, los bomberos de Saint-Porchaire ya habían partido a ayudarles. Llegaron a su casa en un todoterreno, los futuros padres subieron y se dirigieron hacia Pont L'Abbé d'Arnoult. Delante de ellos, un camión de bomberos forestales, movilizado para la ocasión, despejaba el camino. Contaba con la ayuda de un agricultor local que acudió espontáneamente con su tractor.
Al llegar a Pont L'Abbé d'Arnoult, Cécile y su pareja fueron trasladados en ambulancia. Los trabajadores encargados del mantenimiento de las carreteras los precedieron con una máquina quitanieves. Y el resto del viaje no fue menos accidentado. Germain relata: "Al llegar a la circunvalación, rompí aguas. Nos detuvimos en medio de la autovía, cerca de Saint-Porchaire. Y allí mismo nació". Un bombero de la estación de Rochefort pasaba por allí; intuyó que podía ayudar, y su intuición fue acertada. "Fue una suerte, porque ya había asistido en el parto de varios bebés", continúa Germain. "Y ahí lo tienen: Arthur nació en la carretera, a las 12:10".
