Christiana, alemana de 70 años, alcaldesa de un pueblo en Madrid con 22 habitantes: "La gente quiere vivir en la ciudad, donde los supermercados abren hasta las diez de la noche"
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Christiana, alemana de 70 años, alcaldesa de un pueblo en Madrid con 22 habitantes: "La gente quiere vivir en la ciudad, donde los supermercados abren hasta las diez de la noche"

La educadora alemana expresa su preocupación por la despoblación de La Cierva y detalla cómo es gestionar un ayuntamiento diminuto sin deberle favores a nadie.

Christiana Scharfenberg, alcaldesa de La Cierva.

La Cierva es un pequeño municipio situado en plena Serranía de Cuenca, en Castilla-La Mancha, a unos 230 kilómetros al este de Madrid. Aunque en el pasado llegó a superar con holgura los 400 vecinos, a día de hoy su censo apenas registra 22 habitantes. Y al frente de su Ayuntamiento se encuentra un perfil de lo más inusual: Christiana Scharfenberg, una educadora alemana de 70 años que, movida por su amor incondicional a la naturaleza, acabó echando raíces en la España vaciada.

En una reciente entrevista con la cadena alemana DW Español, lala alcaldesa ha profundizado sobre su experiencia gestionando el día a día de esta diminuta administración local y no ha ocultado su enorme preocupación por la galopante despoblación que amenaza al municipio.

"Lo hago para mantener el pueblo vivo"

“Aquí lo que realmente importa es el pueblo; lo hago para mantenerlo vivo, para que siga siendo un lugar donde merezca la pena vivir”, manifiesta la alemana, dejando claro su férreo compromiso para evitar que La Cierva acabe desapareciendo del mapa.

En este sentido, Scharfenberg lamenta que la inmensa mayoría de la población prefiera instalarse en las zonas urbanas buscando mayores comodidades y servicios. “La gente quiere vivir en la ciudad, donde los supermercados abren hasta las diez de la noche. Para muchos españoles eso significa calidad de vida”, afirma. 

El refugio perfecto para empezar de cero

Sin embargo, todavía quedan irreductibles que rechazan de plano el asfalto. Es el caso de María Jesús, una vecina que lleva más de 20 años dedicada en cuerpo y alma al pastoreo de ovejas. “Es lo que me gusta, yo nací aquí, crecí aquí, yo no lo veo difícil vivir aquí”, sentencia. 

Otro gran ejemplo de repoblación es el de Yorleni, una mujer originaria de Honduras que decidió dejar atrás el caos de la capital de España para regentar el único bar de La Cierva. La hostelera subraya que, desde que se mudó al mundo rural, su capacidad de ahorro ha crecido pero, sobre todo, tiene muchísimo más tiempo para su hijo.

“Tenía a mi hijo muy descuidado. En Madrid pagaba 160-180 euros. Aquí no estoy pagando comedor escolar y yo, como madre sola que he sido siempre, me parece una gran ayuda”, confiesa. 

La ventaja de venir de fuera

Para terminar, Christiana valora de forma muy positiva el hecho de ser extranjera a la hora de ejercer su cargo público, ya que le otorga una independencia total en un entorno rural donde todo el mundo se conoce de toda la vida.

No le debo un favor a nadie y eso también es un alivio para mi trabajo en el ayuntamiento”, señala. Del mismo modo sostiene que “es bueno contar con gente de fuera y no tienen por qué ser de Alemania”, concluye. 

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Nacido en Bogotá, Colombia. Redactor del HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Pontificia Universidad Javeriana y Máster de Marketing Deportivo de la Escuela Universitaria Real Madrid. Ha trabajado en varios medios deportivos como Gol Caracol, Vavel Colombia y La Nueva Tendencia. En el HuffPost escribe sobre distintas temáticas relacionadas con los ámbitos de sociedad, salud e internacional.

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