Claudio Bilato, cardiólogo: "Un golpe de calor puede ser mortal. Estos son los síntomas que no debe subestimar: desde dificultad para hablar hasta problemas de visión"
El verano ha comenzado con temperaturas más altas de lo normal y es necesario conocer los síntomas de un golpe de calor.
Las temperaturas están siendo especialmente altas durante los primeros días del verano. España ha tenido el segundo mes de junio más caluroso desde que hay registros, sólo superado por el junio del año pasado. Además, en países como Francia o Alemania las altas temperaturas se han impuesto con fuerza, creando problemas incluso a la hora de comprar aire acondicionado.
Y si piensas que se trata de un fenómeno pasajero, estás equivocado: la Aemet advierte que los próximos tres meses en España van a ser más cálidos de lo habitual. Es probable que las olas de calor se sucedan a lo largo del verano.
En estas situaciones debes tener especial cuidado, siguiendo los típicos consejos como evitar ejercitarte en las horas centrales del día, mantenerte bien hidratado o utilizar protección solar si vas a exponerte.
Pero sobre todo debes permanecer atento a un problema de salud que puede ser muy preocupante: el golpe de calor. En Francia se han registrado más de 1.000 fallecidos asociados a las elevadas temperaturas, así que merece la pena conocer los síntomas para saber identificarlo a tiempo.
Un cardiólogo advierte sobre los síntomas del golpe de calor que no debes dejar pasar
Si sufres un golpe de calor es importante actuar con rapidez. Se trata de una emergencia médica en la que puedes perder la vida, así que identificarlo resulta esencial.
El cardiólogo italiano Claudio Bilato enumera al Corriere del Veneto los síntomas que nunca hay que subestimar:
- Confusión.
- Dificultad para hablar.
- Dolor de cabeza y mareos.
- Debilidad.
- Disminución de la visión.
- Convulsiones.
- Desmayos.
El cardiólogo advierte que, una vez llega la pérdida de conocimiento, resulta más complicado salvar al paciente. Para no llegar a este punto es necesario identificar los primeros síntomas y actuar con celeridad, tratando de bajar la temperatura del paciente. Esto se puede conseguir llevándolo a un lugar fresco, rociándolo con agua y hielo o usando un baño de esponja.
Si la temperatura de la persona afectada se mantiene entre 40 y 41 grados es necesario conducirla al hospital cuanto antes.