Completan el primer viaje en globo de hidrógeno que cruza el Atlántico: 70 horas a 17 grados bajo cero, sin dormir y con fuego de San Telmo dentro de la cesta
Tres aeronautas lograron unir Norteamérica y Europa en un globo impulsado exclusivamente por hidrógeno.
La historia de la aviación suma un nuevo capítulo. El pasado 7 de junio de 2026, el globo aerostático Atlantic Explorer aterrizó con éxito en Luxemburgo tras completar la primera travesía transatlántica realizada con un globo impulsado exclusivamente por hidrógeno.
La expedición recorrió 2.852 millas náuticas y permaneció en el aire durante 70 horas y 11 minutos, convirtiéndose además en la primera travesía transoceánica en globo completada con éxito en casi dos décadas, según especifica Interesting Engineering.
La aventura comenzó durante la madrugada del 4 de junio en Presque Isle, en el estado estadounidense de Maine. A bordo viajaban el constructor de globos Bert Padelt, el ingeniero retirado Peter Cuneo y la exploradora británica Alicia Hempleman-Adams, una veterana de expediciones polares y poseedora de varios récords mundiales.
Un sueño perseguido durante casi medio siglo
Para Bert Padelt, diseñador y constructor del Atlantic Explorer junto a su esposa, el vuelo supuso la culminación de un proyecto que comenzó en 1978. Sin embargo, llegar a Europa no fue sencillo.
El equipo había intentado completar la travesía en tres ocasiones anteriores durante los últimos cuatro años, pero las condiciones meteorológicas frustraron todos los intentos. Esta vez, el clima jugó a su favor.
Una vez superada la costa de Terranova, la tripulación se encontró en un punto de no retorno. El objetivo era aprovechar las corrientes atmosféricas para alcanzar Europa o afrontar una situación extremadamente peligrosa sobre las frías aguas del Atlántico Norte.
Volando a 25.000 pies y soportando temperaturas extremas
A diferencia de los globos de aire caliente tradicionales, los globos de hidrógeno no necesitan quemar combustible para mantenerse en el aire. El gas proporciona una sustentación constante gracias a que es más ligero que el aire.
Para encontrar corrientes favorables, los pilotos tuvieron que elevarse hasta los 25.000 pies de altitud, una altura a la que fue necesario utilizar oxígeno suplementario para evitar problemas derivados de la falta de presión atmosférica.
Las condiciones a bordo fueron extremadamente duras. Los tres aventureros viajaban en una cesta abierta de aluminio, protegida únicamente por una cubierta plástica básica. Durante el trayecto soportaron lluvia, nieve y temperaturas que descendieron hasta los 17 grados bajo cero.
La humedad y el frío provocaron que el globo se cubriera progresivamente de hielo, aumentando el peso de la aeronave y complicando la navegación.
El extraño fenómeno que apareció dentro de la cesta
Uno de los episodios más sorprendentes ocurrió cuando la electricidad estática acumulada en la atmósfera generó un fenómeno conocido como fuego de San Telmo.
Se trata de una descarga eléctrica luminosa que aparece en determinadas condiciones meteorológicas y que históricamente ha sido observada por marineros y aviadores. Según relató la tripulación, el resplandor apareció dentro de la propia cesta mientras sobrevolaban el Atlántico.
Durante algunos momentos, el globo llegó a alcanzar velocidades cercanas a los 100 kilómetros por hora, impulsado por las corrientes de aire de gran altitud.
Cuatro días con apenas unas horas de sueño
El cansancio fue otro de los grandes desafíos de la expedición. Durante los casi cuatro días de vuelo, los tres ocupantes tuvieron que turnarse para descansar en una única litera instalada en la cesta.
Las horas de sueño fueron mínimas, ya que siempre era necesario mantener la vigilancia sobre las condiciones meteorológicas, la altitud y el estado de la aeronave.
Sin embargo, el viaje también dejó momentos históricos. Durante la noche del 6 de junio, el Atlantic Explorer sobrevoló las playas de Normandía coincidiendo con el 82º aniversario del desembarco aliado del Día D. Décadas antes, aquellas mismas costas habían estado protegidas por globos de barrera llenos de hidrógeno utilizados durante la Segunda Guerra Mundial.
Un récord histórico para la aviación
La llegada a Luxemburgo puso fin a una travesía que ya forma parte de la historia de la aeronáutica.
Además del récord logrado por el Atlantic Explorer, Alicia Hempleman-Adams se convirtió en la primera mujer británica en cruzar el Atlántico en globo aerostático, siguiendo los pasos de su padre, el célebre explorador Sir David Hempleman-Adams, que realizó una travesía similar en solitario años atrás.
El éxito del vuelo fue posible gracias al trabajo de un amplio equipo internacional formado por meteorólogos, controladores aéreos, especialistas en navegación y decenas de voluntarios que participaron en las operaciones de lanzamiento y recuperación.
Después de más de 70 horas suspendidos sobre el océano, enfrentándose al frío extremo, al hielo y a la falta de descanso, los tres exploradores demostraron que los globos de hidrógeno siguen teniendo un lugar en la historia de los grandes desafíos de la aviación.