Un motor industrial funciona en España con hidrógeno puro por primera vez en el mundo y ya vierte electricidad a la red eléctrica nacional
La tecnología busca ofrecer una fuente de respaldo para las energías renovables, aunque por ahora el hidrógeno utilizado no es de origen completamente verde.

La transición energética europea acaba de dar un nuevo paso con un hito tecnológico de alcance internacional. Por primera vez, un gran motor industrial alimentado íntegramente con hidrógeno ha conseguido generar electricidad e inyectarla en la red eléctrica española, demostrando el potencial de esta tecnología para respaldar un sistema basado cada vez más en energías renovables.
El proyecto ha sido desarrollado por la compañía tecnológica Wärtsilä en su centro de investigación y desarrollo de Bermeo (Bizkaia), donde desde hace años trabaja en soluciones para reducir las emisiones del sector energético y facilitar el almacenamiento y uso del hidrógeno como combustible.
Un avance para complementar la energía solar y eólica
Uno de los principales retos de la descarbonización es garantizar el suministro cuando las fuentes renovables no producen suficiente electricidad. La generación solar depende de la luz del día y la eólica de la intensidad del viento, lo que obliga a disponer de sistemas capaces de cubrir la demanda en momentos de baja producción.
En este contexto, los motores alimentados por hidrógeno podrían actuar como centrales eléctricas flexibles, capaces de entrar en funcionamiento cuando sea necesario para estabilizar la red y asegurar el suministro.
Según explica Wärtsilä, el nuevo motor ya ha demostrado que puede operar con hidrógeno al 100% y suministrar electricidad directamente al sistema eléctrico nacional.
Basado en uno de los motores más eficientes del mundo
La tecnología utilizada parte del Wärtsilä 31, un motor presentado en 2015 que fue reconocido por el Libro Guinness de los Récords como el motor diésel de cuatro tiempos más eficiente del mundo.
Sobre esta plataforma, la empresa ha desarrollado una versión adaptada al uso exclusivo de hidrógeno, eliminando la necesidad de combustibles fósiles durante la generación eléctrica.
El objetivo es que este tipo de instalaciones pueda abastecer a industrias con un elevado consumo energético, como centros de datos, fábricas o complejos industriales, proporcionando una fuente de energía gestionable y compatible con un sistema basado en renovables.
No todo el proceso es todavía completamente limpio
Pese al avance tecnológico, los responsables del proyecto reconocen que aún existen desafíos importantes.
El principal es que el hidrógeno empleado en las pruebas todavía no es hidrógeno verde. Según han explicado desde el centro de Bermeo, el combustible se obtiene mediante electrólisis utilizando electricidad que no procede íntegramente de fuentes renovables, por lo que su producción sigue generando una huella ambiental indirecta.
Además, aunque la combustión del hidrógeno no emite dióxido de carbono (CO₂), las elevadas temperaturas del proceso favorecen la formación de óxidos de nitrógeno (NOx), contaminantes atmosféricos que requieren sistemas específicos de tratamiento para minimizar su impacto.
Un paso hacia la neutralidad climática
La Unión Europea se ha fijado como objetivo alcanzar la neutralidad climática en 2050, lo que exige multiplicar la capacidad de generación renovable y desarrollar tecnologías que garanticen un suministro estable cuando el viento o el sol no sean suficientes.
En ese escenario, motores como el probado en Bermeo podrían convertirse en una pieza clave para respaldar la red eléctrica sin depender del gas natural u otros combustibles fósiles. No obstante, para que su funcionamiento sea realmente neutro en emisiones, será necesario que el hidrógeno utilizado proceda de fuentes renovables y que se sigan reduciendo los contaminantes asociados al proceso de combustión.
El ensayo realizado en España supone, en cualquier caso, una demostración de que el uso industrial del hidrógeno puro para generar electricidad ya es técnicamente viable y podría desempeñar un papel relevante en el futuro sistema energético europeo.
