Condenan a una mujer por robarle 4.000 euros a una 'amiga' con Alzheimer: "Sabía que no estaba en sus cabales y me aproveché"
Traición a la francesa.
Si traicionar la confianza y la amistad de alguien para cometer un delito ya es algo terrible, la situación se vuelve exponencialmente peor cuando la víctima además padece una enfermedad que la vuelve especialmente vulnerable.
Este es el caso que se ha vivido en Francia, concretamente en la región de Nozay (Loira Atlántico), donde una mujer francesa de 56 años ha sido condenada por el Tribunal Penal de Nantes a seis meses de prisión por haber cometido diversos robos, el mayor de ellos a ‘una amiga’ que padece de Alzheimer.
La afectada ha sido una mujer francesa de 83 años, quien sufre un avanzado Alzheimer, una enfermedad neurodegenerativa que destruye progresivamente la memoria y que desgraciadamente la ha convertido en la víctima perfecta.
Las sospechas
La alarma se dio el 2 de mayo de 2022 cuando una mujer presentó una denuncia en nombre de su madre de 83 años al darse cuenta de que su progenitora no había podido pagar en el Café des Sports de Abbaretz porque sus cuentas presentaban una deuda de más de mil euros.
Un hecho que a la hija le pareció de inmediato sospechoso, ya que su madre sólo sale de casa una vez a la semana para hacer la compra. Ahí es cuando se empezó a desenmascarar toda la estafa, ya que tras la denuncia, las autoridades descubrieron que una supuesta amiga había hecho compras personales con la tarjeta de la anciana.
En teoría, esta ‘amiga’, condenada este 22 de enero de 2026 por diversos robos y estafas de dinero cometidos entre noviembre de 2021 y mayo de 2023 en la ciudad, se ofrecía para hacerle la compra en el supermercado y en la farmacia a la denunciante.
Sin embargo, también ha salido a la luz que la delincuente también usaba la tarjeta de la víctima para pagar apuestas de Pari Mutuel Urbain (PMU), una conocida empresa francesa de apuestas hípicas que también ofrece apuestas deportivas y póker en línea. “Sé que no estaba en sus cabales y me aproveché”, ha confesado la mujer de 56 años a los investigadores durante su detención policial. En total, la condenada había robado casi 4.000 euros a la víctima.
La ludopatía como motor del crimen
“En aquel entonces estaba completamente loca. No podía pensar en otra cosa”, ha admitido la acusada en el juicio. Su historial muestra un acuerdo con la fiscalía y tres condenas por robo, fraude, vandalismo y hurto menor entre 2017 y 2022.
Además de estos cargos, la mujer ha sido juzgada por varios robos más. Sin embargo, por el momento no entrará en prisión, ya que el tribunal le ha concedido una suspensión de la pena durante dos años, durante los cuales deberá someterse a tratamiento.
Eso sí, si la acusada comete un nuevo delito o no sigue el tratamiento, la suspensión se puede revocar, lo que significaría que tendría que ingresar en prisión para cumplir los seis meses. Asimismo, la mujer ha sido declarada inhabilitada para ejercer cargos públicos durante cinco años y deberá indemnizar a las partes civiles.
“Tuve una revelación, voy a misa todos los domingos”, ha asegurado la condenada, quien afirma estar “curada desde hace tres años y medio" de su adicción al juego gracias a su psicólogo y "a Jesús”.