El 'paraíso del pis': este pueblo marca con una pegatina verde los locales donde puedes entrar al baño sin malas caras ni pagar un café
El reciente caso de una mujer en Nimega, a la que se le negó el acceso pese a tener una tarjeta médica, les parece incomprensible.

Imagina aparcar el coche en el centro de Ulft, ciudad en Oude IJsselstreek en el área de Achterhoek en la provincia de Gelderland (Países Bajos), y hacer lo que haría cualquiera con una urgencia real: abrir el móvil. La aplicación Hoge Nood se despliega con un mapa lleno de flechas verdes.
Cada una marca un comercio, un bar o un supermercado donde, en teoría, puedes entrar al baño sin consumir nada y sin dar explicaciones. Suena bien. Demasiado bien. Así que decide comprobar si es verdad.
Esta localidad se ha ganado fama como uno de los lugares con mejor acceso a baños públicos de toda Güeldres. No por grandes infraestructuras, sino por algo mucho más simple: confianza y una pegatina verde en la puerta.
"¿Puedo usar el baño?" — "Sí, claro"
Primer intento, como narra el artículo del Gelderlander: Scapino, una zapatería de cadena. En la entrada, la pegatina verde confirma lo que dice la app. Entra, localiza a una empleada y pregunta directamente si puedo usar el baño. No hay duda, ni gesto raro, ni suspiro incómodo. "Sí, claro", responde. Le acompaña hasta la parte trasera del local. El baño está limpio, cuidado y en perfecto estado.
Ramona Kummeling, una de las empleadas, lo explica sin rodeos al medio neerlandés: "La gente sabe que puede venir aquí. Y sí, a veces hay más movimiento, pero nunca sabes por qué alguien necesita ir al baño".
El reciente caso de una mujer en Nimega, a la que se le negó el acceso pese a tener una tarjeta médica, les parece incomprensible. "Es justo en esos momentos cuando necesitas ayuda rápida". Todos sabemos a qué se refiere, todos lo hemos vivido.
Restaurantes donde no hace falta pedir permiso… ni un café
La prueba continúa en Tasteful, un comedor donde cualquiera esperaría la típica condición: "primero consuma algo", algo muy típico en España. Ahí tampoco ocurre. Pregunta, le indican el baño y listo. Jolke Kemperman, del personal, lo resume así: "A nadie le gusta tener que orinar con urgencia. Algunos dejan unas monedas, otros no. No es obligatorio".
El contraste con lo habitual es evidente. En muchas ciudades, el baño es casi una moneda de cambio. Aquí no.
El supermercado también abre la puerta
Llega el turno del Albert Heijn, precisamente el tipo de establecimiento donde surgen más conflictos. Pregunta en la entrada. El empleado asiente y le acompaña a la zona trasera, junto al área de personal. Todo normal.
El gerente, Marchanno Hietkamp, lo da por hecho: "Permitimos que la gente use el baño. La mayoría compra algo, pero no es una condición". Una normalidad que, fuera de Ulft, no siempre existe.
Pegatinas, app y una campaña que funciona
¿Cómo sabe la gente dónde puede ir? No solo por la app. En Oude IJsselstreek, 124 comercios lucen una pegatina física en la puerta que indica claramente que el baño está disponible. Es parte de una campaña iniciada en 2018 para mejorar la accesibilidad.
Sandra Gosseling-Maasop, una de las impulsoras, lo resume con una frase sencilla: “Todo el mundo debería poder ir al baño, sobre todo personas embarazadas o con enfermedades”. No se trata de heroísmo, sino de hospitalidad básica.
Un pequeño gesto que dice mucho, un alivio
Ulft no ha inventado nada revolucionario. No hay grandes inversiones ni normas complejas. Solo una red de comercios que aceptan algo elemental: ir al baño no debería ser un problema social.
Hoge Nood promete acceso real a los baños que marca en su mapa. En Ulft, cumple. Y quizá lo más llamativo no sea que el baño sea gratuito, sino que nadie te mire mal por pedirlo. En tiempos de carteles de "solo clientes", este pequeño pueblo neerlandés demuestra que hacerlo fácil también es una decisión política.
Qué dice la legislación en España sobre el uso del baño sin consumir en establecimientos
En España no hay una ley estatal que garantice el derecho a usar el baño de un bar o restaurante sin consumir, y la regulación depende sobre todo de cada comunidad autónoma y del derecho de admisión del local, así de simple.
Los locales deben disponer de aseos para clientes y cumplir requisitos técnicos (número de baños, ventilación, accesibilidad, etc.), regulados por normas autonómicas y ordenanzas municipales.
El acceso de "no clientes" se encuadra en el derecho de admisión: el titular puede limitar el uso del baño solo a quienes consumen, siempre que no haya discriminación (por raza, sexo, etc.) ni se actúe de forma arbitraria o abusiva.
Castilla y León es la única comunidad donde la norma menciona expresamente el uso del baño por no clientes, según publicó Maldita. La regulación de restauración establece que las personas están obligadas a "no utilizar los aseos u otras instalaciones de los establecimientos de restauración por las personas que no sean clientes, salvo autorización del titular del establecimiento".
