"El turismo acaba destruyendo eso por lo cual los seres humanos viajamos": la advertencia de un experto sobre el futuro de los destinos más visitados
"El turismo se convierte en una cuestión de estatus".
Viajar nunca había sido tan fácil ni tan accesible. Pero precisamente ese éxito está alimentando uno de los mayores desafíos de la industria turística. Arik Staropolsky, especialista en turismo, ha reflexionado sobre cómo han cambiado los viajes tras la pandemia y ha lanzado una advertencia sobre el impacto que el crecimiento constante de visitantes puede tener en los destinos más populares del planeta.
En una entrevista centrada en el futuro del sector, Staropolsky sostiene que el debate ya no debería girar únicamente en torno a cuántas personas viajan, sino sobre cómo se viaja y qué consecuencias tiene esa movilidad para los lugares que reciben millones de visitantes cada año.
Del turismo de lujo al turismo de masas
Staropolsky recuerda que durante gran parte del siglo XX viajar era una experiencia asociada al prestigio social. Destinos como Mónaco, Las Vegas o Acapulco se convirtieron en lugares aspiracionales donde no solo importaba la experiencia, sino también el hecho de poder contar después que se había estado allí.
"El turismo se convierte en algo aspiracional, se convierte en una cuestión de estatus", explica el experto. Sin embargo, la expansión de las aerolíneas, la competencia entre operadores y la aparición de plataformas digitales han cambiado por completo ese escenario.
Según el experto, el turismo se ha democratizado hasta el punto de que hoy resulta mucho más accesible para amplias capas de la población. Esa transformación ha impulsado un crecimiento sin precedentes de los desplazamientos internacionales y ha multiplicado la presión sobre muchos destinos.
Viajar mejor, no necesariamente más
Para el experto, una de las claves del futuro del sector pasa por incorporar una mayor conciencia tanto por parte de las empresas turísticas como por parte de los propios viajeros.
A su juicio, la sostenibilidad no puede recaer únicamente en quienes gestionan hoteles, transportes o destinos; también debe formar parte de las decisiones de quienes viajan.
"El turismo del porvenir implica una conciencia no solo de quien ofrece bienes turísticos, sino de quien los consume", sostiene el experto, defendiendo que, en última instancia, el objetivo es garantizar que esos lugares sigan existiendo para las próximas generaciones.
Su conclusión resume buena parte del debate que atraviesa actualmente al sector: el desafío ya no es aumentar indefinidamente el número de visitantes, sino encontrar la forma de seguir viajando sin comprometer aquello que hace únicos a los destinos.