Es oficial: Periodismo y Económicas, entre las carreras en las que los universitarios hacen más ‘trampas’ con la IA
Dos tercios del alumnado dijo haber usado IA generativa.
La inteligencia artificial ha pasado en apenas unos años de ser una tecnología reservada a expertos a convertirse en una herramienta cotidiana para millones de personas. Desde la búsqueda de información hasta la creación de textos, imágenes o presentaciones, su presencia es cada vez más habitual en ámbitos como el trabajo, el ocio y la educación. Sin embargo, su rápida expansión también plantea nuevos desafíos.
El auge de estas herramientas está obligando a replantear los métodos de evaluación y los límites entre el apoyo tecnológico y el fraude académico. Y es que la inteligencia artificial generativa ya no es solo una herramienta para estudiar más rápido, sino que también está obligando a las universidades a revisar cómo evalúan a sus alumnos. Un reto que crece al mismo ritmo que avanza esta tecnología.
Un estudio, liderado por Igor Chirikov y publicado en Science, se basa en encuestas a 95.513 estudiantes de 20 universidades públicas de investigación de Estados Unidos durante el curso 2023-2024 para llegar a la conclusión de que el uso de esta tecnología está muy extendido y que, en algunas titulaciones, también se dispara su uso indebido. Los investigadores advierten que esta realidad está poniendo en cuestión la fiabilidad de algunas formas tradicionales de evaluación, como exámenes, proyectos o trabajos académicos.
Hay que educar sobre la IA
Según el trabajo, alrededor de dos tercios del alumnado dijo haber usado IA generativa y un 37% la empleaba con regularidad. Pero el patrón cambia mucho según la carrera, ya que en áreas como Económicas y Periodismo aparecen algunas de las tasas más altas de uso para copiar o resolver tareas de forma impropia. En concreto, la estimación de “trampa” asistida por IA alcanza el 17% en Económicas y el 16% en Periodismo, frente al 5% en Biología.
El estudio también muestra que la intensidad de uso importa mucho. Entre quienes empleaban IA a diario, la tasa estimada de uso indebido sube al 26%, muy por encima del 7% entre los usuarios mensuales. Por esta razón, los autores no hablan de una solución única. Ante esta problemática, sostienen que no existe un modelo de evaluación “a prueba de IA” y piden rediseñar exámenes, trabajos y prácticas según cada disciplina.
Más allá del fraude, el informe detecta una brecha preocupante en el acceso y la alfabetización digital. Los estudiantes varones, blancos y asiáticos declaran usar IA con más frecuencia que las mujeres y que los grupos infrarrepresentados, lo que lleva a los investigadores a pedir una respuesta universitaria más fina, menos basada en prohibiciones y más en enseñar a usar la IA con criterio en contextos académicos y profesionales.