Gana una casa de 180.000 euros por 10 y Hacienda te estará esperando: la letra pequeña del sorteo de Cuevas del Becerro
Una promotora malagueña rifa dos viviendas con papeletas de 10 euros, pero los ganadores podrían tener que pagar entre 70.000 y 90.000 euros a Hacienda por el incremento patrimonial.

La idea parece irresistible: comprar una papeleta de 10 euros y acabar convertido en propietario de una vivienda valorada en 180.000 euros.
Eso es precisamente lo que propone una promotora inmobiliaria de Málaga, que ha lanzado el sorteo de dos casas recién construidas en Cuevas del Becerro, un municipio de apenas 1.600 habitantes situado a unos 20 minutos de Ronda.
La iniciativa ha despertado un enorme interés desde su puesta en marcha. Según la empresa organizadora, en las primeras horas ya se habían vendido más de un millar de participaciones.
Sin embargo, detrás del sueño de conseguir una casa por el precio de una cena existe una importante letra pequeña que muchos participantes podrían pasar por alto.
Casas de más de 100 metros cuadrados por 10 euros
Las viviendas cuentan con más de 100 metros cuadrados distribuidos en dos plantas, tres dormitorios, cocina equipada y un pequeño patio.
La promotora Arkipromo asegura que cada inmueble tiene un valor de mercado aproximado de 180.000 euros y ha puesto a la venta un total de 200.000 boletos a 10 euros cada uno.
La mecánica es sencilla. El próximo 1 de octubre se cerrará la venta de participaciones y posteriormente se extraerán dos números ante notario, uno para cada vivienda.
Si el número premiado corresponde a una papeleta vendida, habrá ganador. Si no, el sorteo quedará desierto.
El problema llega después
La verdadera sorpresa para quien resulte agraciado no estará en el sorteo, sino en la declaración de la renta.
Las bases del concurso recuerdan expresamente que la vivienda supone un incremento patrimonial que debe ser declarado ante Hacienda.
Y la factura fiscal no será precisamente pequeña.
Según cálculos realizados por el Sindicato de Técnicos del Ministerio de Hacienda (Gestha), una persona con unos ingresos netos anuales cercanos a los 23.000 euros podría verse obligada a pagar entre 70.000 y 90.000 euros en impuestos por recibir una vivienda de ese valor.
La cantidad variará en función de la situación personal, las cargas familiares y el nivel de ingresos de cada contribuyente.
"Puede convertirse en un gran problema"
Desde Gestha advierten de que esta situación puede generar dificultades importantes para algunos ganadores.
Porque una cosa es desembolsar 10 euros por una papeleta y otra muy distinta disponer de decenas de miles de euros para afrontar la carga fiscal derivada del premio.
Los técnicos recuerdan además que, en caso de querer vender la vivienda para obtener liquidez, el proceso podría no ser tan sencillo.
Según explican, los 180.000 euros de valoración utilizados por la promotora están por encima del precio medio de la vivienda en la localidad, lo que podría dificultar una venta rápida por ese importe.
La empresa intenta compensarlo
Para aliviar parte de esos costes, la promotora ha incluido algunas ayudas adicionales.
Los ganadores recibirán 20.000 euros para amueblar la vivienda y la empresa asumirá los gastos asociados a la transmisión y otros trámites administrativos.
Aun así, la obligación tributaria seguirá existiendo.
Un negocio de dos millones
Otro de los aspectos que ha llamado la atención es la diferencia entre el valor de las viviendas y los ingresos potenciales de la operación.
Si se venden los 200.000 boletos previstos, la promotora ingresará dos millones de euros.
Una cifra muy superior a los 360.000 euros que suman las dos viviendas sorteadas según la valoración aportada por la propia empresa.
Los organizadores defienden que se trata de una iniciativa completamente legal y autorizada por la Dirección General de Ordenación del Juego.
Y mientras miles de personas ya prueban suerte soñando con convertirse en propietarios por apenas 10 euros, la advertencia de los expertos es clara: ganar la casa puede ser la parte fácil. Lo complicado podría llegar cuando toque rendir cuentas con Hacienda.
