Joris, de 13 años, debe pagar parte de su campamento y tira de ingenio lograrlo: "Ha trabajado duro"
Este joven emprendedor talló árboles de madera para venderlos en un mercadillo, una iniciativa que luego ha convertido en un proyecto benéfico.

dCuando a Joris, de 13 años, le permitieron sus padres durante las pasadas navidades ir a un campamento scout en Polonia, pero, a cambio, le dijeron que debía pagarse él una parte del viaje, no lo dudó, tenía que idear alguna iniciativa para conseguir ese dinero. Pero sin trabajar, según explica: "Tengo 13 años, por lo que aún no me dejan trabajar en ningún sitio". Así que se le ocurrió tallar 60 pequeños árboles de Navidad con restos de madera para ponerlos a la venta en un mercadillo, según ha publicado BD.
Así lo hizo y, en el mercado de invierno de en Heesch, una localidad en la provincia holandesa de Brabante Septentrional. Joris Wijnen cautivó a todos con un puesto lleno de bonitos árboles de Navidad hechos a mano. Los vendió por 5 euros cada uno, aunque, por un pequeño suplemento, el cliente podía incluir un portavelas que Joris clavaba con dos clavos en la base, allí mismo, y colgaba en e´l pequeños adornos navideños. "Gracias por ayudarme a hacer realidad mi sueño comprando mi árbol de Navidad»", decía una nota explicativa este espabilado niño.
Y es que su sueño es participar en el Jamboree Scout Mundial 2027, una reunión de decenas de miles de entusiastas del escultismo, de entre 14 y 17 años de todo el mundo, en la ciudad polaca de Gdansk. "Quiero conocer a mucha gente allí y vivir nuevas aventuras", explica Joris. Sus padres de le han dado permiso para ir, pero la cuota de inscripción asciende a 3.999 euros: "Mamá y papá están dispuestos a ayudar, pero creen que yo también debería contribuir. Voy a pagar la mitad yo mismo", aseguró el niño.
Pero con esta iniciativa, Joris ha iniciado, además, una gran aventura benéfica, con la que pretende recaudar 2.000 euros en dos años. Ya empezó a distribuir folletos de su campaña del árbol de Navidad en su puesto y ha conseguido recaudar ya unos 350 euros. "Tuvo que trabajar duro para conseguirlo", dice Rob, su padre. El niño cortaba, tallaba y lijaba por las tardes los árboles, bajo la atenta mirada de su padre. La madre, Ilse, ya había colaborado con la idea y había reunido portavelas entre su círculo de amigos para colocarlos en la base de delante de los árboles.
Joris no gastó casi nada en comprar, porque trabajó con madera de desecho, sacada de un contenedor de basura cercano a su casa de Heesch. "Hecho a mano con madera reutilizada", decía su cartel del puesto del mercadillo. "Estaban construyendo un techo nuevo allí, y habían cortado trozos de esa madera. Pedí amablemente si podía quedármela, y aceptaron", cuenta este pequeño emprendedor. Los visitantes del mercadillo de Pleasant Winter Event, en Heesch, animaron muchísimo a seguir con este tipo de iniciativas.
