José Antonio dejó Mallorca para irse a vivir a un pueblo rural en Asturias: "Para ir al trabajo, que estaba a 7 minutos contados sin tráfico, tardaba entre 40 y 50 minutos en llegar"
Una decisión drástica de la que no se arrepienten en absoluto.

Mientras muchos sueñan con vivir en Mallorca atraídos por su clima, sus playas paradisíacas, sus paisajes de infarto o su ritmo de vida, hay quienes apuestan por tomar el camino contrario.
La creciente masificación del archipiélago, el aumento del coste de la vida y los problemas de movilidad están llevando a algunos residentes a replantearse si la isla sigue siendo el lugar donde quieren construir su futuro.
Ese es el caso de José Antonio y Elvira, la pareja protagonista de uno de los vídeos del canal de YouTube @2xahixelmundo, dedicado a recorrer pueblos de España y conocer las historias de quienes han decidido apostar por el medio rural.
Durante la entrevista, el matrimonio explica por qué decidió abandonar Mallorca después de años viviendo allí para comenzar una nueva etapa en Villayón, un pequeño municipio rural del occidente asturiano.
"Ya no éramos felices"
Cuando el entrevistador les pregunta cuál fue el verdadero motivo para abandonar Mallorca, la respuesta es clara. "Fue un conglomerado de varias cosas, pero la primera de todas es que ya no éramos felices como hace algunos años cuando veníamos de Paraguay", explica José Antonio. La pareja asegura haber recuperado en Villayón la tranquilidad que habían perdido en Mallorca; y explican que la mudanza no fue una decisión impulsiva, sino el resultado de varios factores que, poco a poco, fueron cambiando su forma de ver la vida en la isla.
Recuerdan que durante los primeros años disfrutaron de una buena etapa en Palma, pero con el tiempo empezaron a notar cambios que acabaron pesando más que las ventajas. Entre ellos, destacan sobre todo "el aumento del coste de la vida y el tráfico infernal".
Siete minutos se convertían en casi una hora
De entre los factores que empujaron el cambio de residencia, José Antonio señala uno que resume a la perfección cómo había cambiado su rutina. "Yo, para ir al trabajo, que estaba a 7 minutos contados en coche sin tráfico, tardaba entre 40 y 50 minutos en llegar. Una barbaridad eso", recuerda José Antonio.
A esa situación, añade que se sumó también el desencanto de ambos con sus respectivos empleos. "Ya no nos sentíamos identificados en nuestros puestos de trabajo", explica Elvira.
Fue entonces cuando apareció la oportunidad de trasladarse a Asturias, un cambio que ambos llevaban tiempo imaginando: "Si luego eso le añades que la ilusión la teníamos de venir aquí, entonces blanco y en botella. Así que aquí estamos".
Una decisión de la que no se arrepienten
Después de un año y medio viviendo en Villayón y de montar su propio negocio en el pueblo, un alojamiento rural, ambos aseguran con convicción que no contemplan regresar a Mallorca.
"Yo echo de menos la familia, que es lo que más tira, y también algún que otro plato de comida", reconoce Elvira cuando el entrevistador le pregunta si echan algo de menos de la isla.
Sin embargo, esto no les es suficiente para plantearse volver. Ante la pregunta de si regresar a Mallorca entra en sus planes, responden ambos con un rotundo "no". Y cuando se les pide que señalen algún aspecto negativo de su nueva vida en Asturias, Elvira vuelve a ser igual de contundente: "Por mi parte ninguno".
Su historia refleja una tendencia cada vez más visible en el archipiélago: mientras las islas no dejan de ganar visitantes, hay residentes que deciden marcharse en busca de una calidad de vida que consideran cada vez más difícil de encontrar entre el tráfico, los elevados precios y la masificación.
