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La paradoja del textil: una camiseta emite un 45% menos si la fabrica un robot europeo, pero la automatización amenaza a millones de trabajadores asiáticos

La paradoja del textil: una camiseta emite un 45% menos si la fabrica un robot europeo, pero la automatización amenaza a millones de trabajadores asiáticos

Una camiseta más ecológica podría tener un enorme coste social al otro lado del mundo.

Varias camisetas de colores.
Varias camisetas de colores.Getty Images

La camiseta barata que llega a Europa tras recorrer miles de kilómetros podría estar viviendo sus últimos años tal y como la conocemos. La industria textil, una de las más contaminantes del planeta y también una de las que más empleo genera en Asia, se enfrenta ahora a una transformación silenciosa: la llegada masiva de robots capaces de fabricar ropa. 

El cambio promete reducir emisiones, acercar la producción a Europa y Estados Unidos y limitar la sobreproducción de prendas. Pero también abre una enorme incógnita social: mientras las máquinas avanzan en talleres automatizados, millones de trabajadores textiles podrían quedarse sin empleo en países donde la confección sigue siendo una de las principales fuentes de ingresos.

Robots que ya hacen camisetas

Durante décadas, automatizar la industria textil parecía casi imposible. Los robots podían ensamblar coches o mover mercancías, pero trabajar con telas flexibles seguía siendo un desafío técnico enorme.

"Si se trata de coser, surge un problema. Hay que mantener dos piezas de tela alineadas durante el movimiento", resume Cam Myers, fundador de CreateMe, una innovadora empresa de robótica e inteligencia artificial que está revolucionando la industria de la moda al fabricar ropa con robots.

Su empresa ha optado por eliminar directamente las costuras tradicionales. En lugar de coser, sus robots pegan las piezas mediante adhesivos termoestables que soportan lavados y planchados. Bajo esta técnica, la compañía ya produce ropa interior femenina y comenzará a fabricar camisetas en los próximos meses.

Además, otras empresas, como Softwear Automation o Robotextile, trabajan también en sistemas capaces de manipular tejidos con precisión industrial, incluso algunos robots utilizan aire para levantar suavemente la tela antes de sujetarla con pinzas automáticas.

Menos emisiones… y menos trabajadores

El gran argumento a favor de esta revolución es el ambiental. La industria textil genera cada año 92 millones de toneladas de residuos y depende de cadenas logísticas gigantescas entre Asia, Europa y América.

Un estudio dirigido por la Universidad Técnica de Leoben, en Austria, concluyó que fabricar una camiseta mediante robots en Europa o Estados Unidos podría reducir las emisiones de carbono "en aproximadamente un 45 %".

La clave estaría en producir bajo demanda y evitar tanto el transporte internacional como la sobreproducción masiva. "Si se puede relocalizar la parte de fabricación, se puede producir allí bajo demanda", explica Gerald Feichtinger, uno de los investigadores del estudio.

Pero la otra cara del cambio preocupa especialmente en Asia. La mayor parte de la ropa mundial sigue fabricándose manualmente por trabajadores con salarios bajos, muchos de ellos golpeados ya por cierres tras la pandemia o por las recientes crisis energéticas y logísticas.

Una mirada hacia el futuro

Aun así, la automatización total todavía parece lejana. Los expertos reconocen que el sector de la moda vive precisamente de la variedad constante: diferentes colores, diseños, tejidos o acabados que siguen requiriendo intervención humana.

"Pasarán otros diez años antes de que veamos las primeras medidas de relocalización", advierte Michael Fraede, cofundador de Robotextile. Y añade una frase que resume el dilema de fondo: “Esta industria no está acostumbrada a pensar así. Están acostumbrados a ahorrar dinero donde sea posible”.

Por ahora, el futuro del textil parece caminar hacia una convivencia incómoda entre sostenibilidad, automatización y empleo. Una paradoja donde una camiseta más ecológica podría tener un enorme coste social al otro lado del mundo.

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Soy redactora de la sección de Virales en HuffPost España, donde contamos temas tan diversos y amplios como lo es la sociedad.

 

Sobre qué temas escribo

Virales es una sección flexible y muy libre, donde prácticamente todo tiene cabida.



Escribo sobre divertidas anécdotas de usuarios de a pie, pero también sobre temas de salud mental. Cuento desde las aventuras más surrealistas que puedas imaginar, hasta las historias de amor más peliculeras o las confrontaciones de vecinos más hilarantes.



Hablo también de qué pasa en los destinos de viaje de moda, comparto críticas sociales sobre el tremendo problema de vivienda o sobre feminismo y no me olvido de las situaciones que viven los españoles por el mundo o los extranjeros en España.



En fin, que tendrás que meterte a leerme, ¡porque es imposible resumírtelo!

 

Mi trayectoria

Antes de estar en el Huff he trabajado tanto en agencias de noticias (Agencia EFE y Europa Press) como en medios digitales (Crónica Global).



Aunque no todo ha sido escribir, ya que también tuve mi pequeño paso como reportera de Bolsa que quedará para siempre enmarcada en YouTube y una divertidísima aventura por el mundo de la televisión, donde trabajé como personal de producción para algunos programas de Discovery Max.

 

Aunque estudié la carrera en Madrid, y es donde resido actualmente, tengo la suerte de ser literalmente del paraíso: Mallorca. Aunque también he estado viviendo un tiempo en Barcelona y en Londres. (Sí, es un poco difícil seguirme el ritmo).

 

¿Y que por qué soy periodista? Porque todavía no he encontrado nada más apasionante que escuchar historias.

 


 

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