Liesje, 18 años, anda 5 kilómetros y no puede caminar durante días por su enfermedad: "Solía soñar con ser azafata de vuelo"
A pesar de las dificultades, no deja que nada le detenga.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda por lo menos de 150 a 300 minutos de actividad física de intensidad moderada o vigorosa, como puede ser andar, para los adultos, incluidos los que tienen afecciones crónicas o discapacidad, así como 60 minutos para los niños y adolescentes.
En cuanto a la caminata, la cifra de los 10.000 pasos ha quedado relegada a un segundo plano y se recomienda a las personas mayores realizar entre 6.000 y 8.000 diarios, si bien las personas más jóvenes pueden alcanzar cotas más altas.
De acuerdo a un estudio publicado en Jamal Internal Medicine apuntó que caminar al menos 7.000 pasos al día puede marcar una diferencia positiva a la hora de reducir el riesgo de mortalidad en adultos.
El caso de una joven de 18 años con una enfermedad
La situación de Liesje Kist es bien distinta. Esta joven de 18 años padece la enfermedad de las mariposas, lo que, de acuerdo a sus declaraciones en el medio de Países Bajos, DS Detentor, andar 5 kilómetros le supone estar sin caminar varios días.
"Tengo epidermólisis ampollosa. Es una afección cutánea hereditaria que la vuelve extremadamente frágil. Incluso la más mínima fricción o presión puede causar ampollas y llagas. Esto se debe a que las capas de mi piel no se adhieren correctamente", subraya.
La joven, quien "solía soñar con ser azafata de vuelo, pero sé que no es viable", cuenta con el apoyo de sus amigos, con el que está planeando su viaje de fin de estudios, quienes han adaptado la localización del apartamento a las necesidades de Liesje: "Vamos a salir. Ya veremos cómo va. No sé si podré salir todos los días. Y definitivamente necesito buenos zapatos", afirma.
Durante años, la pregunta que más le han hecho es si es contagiosa, la cual sostiene que no es agradable, pero siempre responde con educación y respeto: "Les explico lo que es. Y que no es contagioso", apostilla.
Nada le detiene
Kist afirma que la enfermedad ha ido remitiendo con el paso de los años: "Tengo menos heridas en la cara y puedo caminar más. Es genial, sobre todo porque uno se siente más inseguro durante la pubertad".
Después de pasar varias temporadas de su infancia postrada en una silla de ruedas sin tan siquiera recorrer distancias cortas y sufriendo todavía más en verano, para quien una picadura de mosquito hace que "al día siguiente tengo todo el brazo lleno de ampollas", no deja que nada la detenga.
"Me ha fortalecido aún más. Simplemente está ahí. No puedo cambiarlo, así que no voy a darle vueltas negativamente a eso todos los días. ¿Qué hago entonces? ¿Quedarme en casa? Quiero hacer lo que hacen los demás y no ser diferente", concluye la joven, que el año que viene se debate entre estudiar Ciencias Políticas o Historia.