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Los profesores millennials coinciden: los niños están perdiendo una habilidad que se daba por sentada hace 30 años

Los profesores millennials coinciden: los niños están perdiendo una habilidad que se daba por sentada hace 30 años

Cada vez más colegios limitan el uso del móvil para mejorar la atención y los expertos defienden recuperar el aburrimiento como herramienta para estimular la creatividad.

Una chica delante de una pizarra en una clase de un colegio
Cada vez más centros educativos optan por prohibir el móvil en el aula.RUURD DANKLOFF/GETTY

Hay algo que muchos profesores llevan tiempo observando en las aulas y que, según ellos, era completamente normal hace apenas tres décadas: cada vez cuesta más que los niños sepan enfrentarse al aburrimiento, mantener la atención durante un tiempo prolongado o perseverar cuando una tarea requiere esfuerzo.

La llegada de los teléfonos inteligentes y la exposición constante a estímulos digitales han cambiado la forma en que muchos alumnos aprenden, se relacionan y afrontan los retos. 

Docentes y especialistas en educación coinciden en que no se trata solo de una cuestión tecnológica, sino de un cambio profundo en determinados hábitos que antes se daban por sentados.

"Aprender también tiene que costar"

El profesor alemán Johannes Horbach, perteneciente a la generación millennial, explica en Instagram que uno de los mayores cambios que ha detectado es la dificultad creciente para mantener la concentración y aceptar que aprender requiere tiempo y dedicación.

"Es agotador, incluso tiene que resultar difícil para que valga la pena", resume en Panorama. A su juicio, muchos alumnos necesitan hoy un estímulo constante para continuar una tarea y requieren que el profesor les recuerde continuamente que son capaces de superar las dificultades.

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  adagadgagagdpa/picture alliance via Getty I

Según Horbach, la cultura de la inmediatez ha reducido la tolerancia a la frustración. Cuando algo no sale a la primera, muchos estudiantes abandonan antes que generaciones anteriores, acostumbradas a procesos de aprendizaje más lentos.

El aburrimiento también educa

Otro de los aspectos que más preocupa a los docentes es la desaparición de esos pequeños momentos de inactividad que antes formaban parte de la vida escolar. Durante los recreos, explica Horbach, muchos estudiantes prefieren mirar el móvil antes que hablar con sus compañeros, jugar o simplemente pasear por el patio.

Sin embargo, considera que precisamente esos instantes aparentemente improductivos cumplen una función muy importante. "El descanso en el patio, la vista desde la ventana o la breve inactividad entre dos tareas no son minutos perdidos, sino momentos en los que la imaginación y el pensamiento independiente encuentran espacio", sostiene.

La pedagoga especializada en educación mediática Paula Bleckmann comparte ese diagnóstico. En su opinión, el juego libre, la actividad física y el aburrimiento favorecen el desarrollo cerebral y ayudan a despertar la curiosidad de los niños.

Un instituto recupera la escuela sin móviles

Por el contrario, cuando cualquier momento de espera se llena automáticamente con vídeos, redes sociales o videojuegos, el cerebro pierde oportunidades para desarrollar ideas propias. "Si todo está disponible al instante con un simple clic, puede satisfacerse la impaciencia, pero no la curiosidad", explica.

Mientras el debate sobre el uso del teléfono móvil continúa creciendo, algunos centros educativos ya están experimentando con nuevos modelos. Uno de los ejemplos más llamativos es el del instituto Wentorf Gymnasium, cerca de Hamburgo, donde se puso en marcha un proyecto piloto de "aula sin smartphone".

La iniciativa consiste en que determinados grupos de alumnos no utilicen teléfonos inteligentes durante los primeros cursos de secundaria, favoreciendo que las relaciones personales se desarrollen antes de trasladarse al ámbito digital. 

Primero hablar cara a cara

Los responsables del proyecto aseguran que el ambiente en clase cambió de forma notable. "En el aula sin teléfonos inteligentes se respiraba un ambiente de aprendizaje concentrado y atento", explica Alexandra Schweiger, responsable del programa.

Aunque reconoce que todavía es pronto para establecer conclusiones definitivas, sí considera que la ausencia del móvil ha favorecido la convivencia y la participación. Más allá del rendimiento académico, los profesores destacan otro beneficio que consideran especialmente importante: recuperar las relaciones personales. Según Schweiger, los alumnos aprenden primero a conocerse cara a cara antes de trasladar esas relaciones a grupos de mensajería o redes sociales.

"Los niños se conocen primero en persona y aprenden a resolver problemas antes de hacerlo digitalmente en grupos de chat", afirma. Para muchos docentes, esa capacidad para conversar, aburrirse, resolver pequeños conflictos y mantener la atención durante un periodo prolongado era algo cotidiano en las aulas de los años noventa. Hoy, en cambio, consideran que se ha convertido en una habilidad que necesita volver a entrenarse.

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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