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Cuatro maneras de sonar inteligente en las reuniones sin parecer que lo intentas, según una experta que asesora en Google, Amazon y la OTAN

Cuatro maneras de sonar inteligente en las reuniones sin parecer que lo intentas, según una experta que asesora en Google, Amazon y la OTAN

Un ejemplo es sustituir las generalidades por datos concretos.

Varias personas hablando en una reunión.
Varias personas hablando en una reunión.Igor Emmerich / Getty

Hablar más no siempre significa dejar una mejor impresión. En muchas reuniones, la diferencia entre quien pasa desapercibido y quien transmite seguridad suele estar en la forma de intervenir, no en la cantidad de veces que toma la palabra. Así lo sostiene Melody Wilding, autora de Managing Up y coach ejecutiva con más de 15 años de experiencia asesorando a profesionales de empresas como Google, Amazon y la OTAN.

La experta asegura que proyectar autoridad no depende de utilizar un lenguaje complejo o de recurrir a términos técnicos. A su juicio, lo que realmente marca la diferencia es demostrar claridad de pensamiento, visión estratégica y capacidad para hacer avanzar la conversación. Estas son cuatro estrategias que, según cuenta Wilding en un artículo de CNBC, ayudan a ganar credibilidad durante una reunión. 

Hacer las preguntas que cambian la conversación

No siempre es necesario llegar con la solución perfecta. En ocasiones, una pregunta bien planteada puede aportar más valor que una intervención extensa. Cuestionar una idea desde la curiosidad o conectar temas que otros no habían relacionado puede ayudar al equipo a detectar errores, aclarar objetivos o reconducir el debate.

Entre los ejemplos que propone figuran preguntas como: ”¿Cómo encaja esto con el trabajo que está realizando la ingeniería?” o “Parece que Isaac y Ling persiguen el mismo objetivo. ¿Lo he entendido bien?”.

Apoyar las propuestas con el respaldo de otros

Otra recomendación pasa por utilizar la llamada prueba social, un principio psicológico según el cual las personas tienden a confiar más en una idea cuando saben que ya cuenta con el apoyo de terceros.

En ese sentido, Wilding aconseja mencionar de forma natural que otros compañeros, responsables o incluso clientes comparten esa visión. Frases como “El jefe de producto estaba de acuerdo” o “El cliente dijo que esto era exactamente lo que estaba buscando” pueden reforzar una propuesta sin necesidad de insistir en exceso.

Relacionar cada idea con los objetivos del negocio

La especialista también recomienda adaptar las intervenciones a las prioridades de quienes toman las decisiones. Aspectos como la reducción de costes, la rapidez, el crecimiento o la diferenciación frente a la competencia suelen ser algunos de los criterios que más pesan en la dirección de una empresa.

Por ello, sugiere vincular las aportaciones con esos intereses. Si el foco está en mejorar procesos, una frase como “Este es el tipo de eficiencia que buscábamos” puede resultar más efectiva. Si la prioridad es ganar cuota de mercado, otra opción sería señalar que “Esto nos ayuda a diferenciarnos en el mercado”.

Sustituir las generalidades por datos concretos

Para Wilding, uno de los errores más habituales consiste en ofrecer actualizaciones demasiado genéricas. Expresiones como “el proyecto va bien” apenas aportan información y dificultan que el resto valore el trabajo realizado.

En cambio, incorporar cifras permite mostrar el alcance real de los resultados. La experta pone como ejemplo afirmaciones como “Hemos lanzado nuevas funciones a más de 10.000 clientes en los últimos 90 días” o “Actualmente superviso cuentas en cinco territorios diferentes”, ya que ofrecen una imagen mucho más precisa del impacto conseguido.

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