Los tecnólogos de alimentos coinciden: añadir una pizca de sal a las fresas ácidas no las sala, activa los receptores del dulce y hace que sepan el doble de dulces sin azúcar
Un toque de sal puede hacer que tus fresas recuperen todo su esplendor.

Aunque puede sonar a chiste, es el truco perfecto. Según informa el diario El Español, hay formas de combatir la ácidez de las fresas, más allá de echarle un puñado de azúcar. De hecho, existen varias formas, como edulcorarlas o empaparlas en nata o zumo de naranja, pero el mejor truco es echarle sal. "Es el truco que mejor funciona".
Tal y como reza la publicacion, para aplicar este truco se pone una "fina capa de sal" en el fondo de un plato y se mezcla con la ralladura de medio limón, media naranja o una lima. "A continuación, lavaremos las fresas con cuidado, las cortaremos por la mitad y las colocaremos con el corte tocando la sal durante unos 5 minutos". Después de un intenso lavado con agua, estarán listas para comer.
Según el diario, "la sal intensificará el sabor dulce de las fresas y la ralladura del cítrico aportará el punto de acidez que le falte a estas golosinas naturales". Otras formas:
- Pimienta rosa o negra.
- Otras especias como canela en polvo o vainilla.
- Combinación con otros alimentos.
Otros métodos con sal
En la revista Bon Appétit, se registran otras formas de endulzar estas deliciosas piezas de fruta, por ejemplo, combinando la sal y el azúcar. "Lava tus fresas, córtalas, ponles una pizca de sal y un par de buenos pizcos de azúcar granulado y observa cómo mágicamente empiezan a oscurecer y a ponerse más jugosas", aseguran.
"El azúcar adicional complementa cualquier dulzura natural de la que puedan carecer las fresas y ayuda a extraer sus jugos para formar un sabroso jarabe rojo rubí", reza la publicación. "Y la sal, que puede parecer una incógnita en una preparación dulce, en realidad hace que las fresas sepan más, especialmente cuando las frutas no saben tanto", asegura.
Pero, ¿por qué?
Según una publicación en Youtube de The Plot Wizard, "una pequeña cantidad de sal reprime la amargura, lo que hace que los sabores dulces se destaquen más claramente". "También aumenta el contraste en tu lengua, agudizando la forma en que se percibe la dulzura", explica.
Por este motivo, "una pizca de sal mejora los postres, caramelos, inlcuso las frutas". "No estás haciendo que las cosas sean más saladas, estás dejando que la dulzura hable más fuerte", concluye la publicación.
