Melissa gana 70.000 euros al año, pero roba pasta de dientes a sus amigos: "Me gusta la emoción de que me salga gratis"
"No le hago daño a nadie", se justifica.

¿Por qué roba alguien que lo tiene todo? Solemos asociar el hurto a la necesidad extrema o a la ambición desmedida, pero el caso de Melissa rompe todos los esquemas.
Esta publicista británica de 30 años tiene estabilidad, éxito profesional y un sueldo elevado. Sin embargo, confiesa al medio The i Paper que tiene una "adicción secreta" a llevarse cosas que no son suyas.
Una adicción secreta
Melissa nació en una familia de clase media donde nunca faltó de nada, pero tampoco le sobraron los lujos. Ella relata cómo trabajó desde muy joven para generar sus propios ingresos, evolucionando en su carrera hasta dirigir un equipo en la industria de la publicidad con un sueldo de 70.000 euros anuales.
Una historia de superación personal y profesional en principio admirable, pero no todo es de color de rosa. Melissa tiene un secreto: "Ninguno de mis amigos ni familiares se da cuenta de que tengo una adicción secreta a robar cosas, solo cosas pequeñas, dondequiera que vaya", confiesa la mujer de 30 años.
La publicista admite que hurtar estos artículos la motiva: "Me encanta la emoción de saber que tengo algo bonito sin haber pagado por ello".
Engaña a sus compañeros de trabajo
Melissa recuerda una ocasión en la que engañó a sus propios compañeros de trabajo. "Todos fuimos a comer y luego compartimos la cuenta. Todos pusieron el dinero en la bandeja y había mucho movimiento de manos y billetes", inicia relatando ella.
"De forma sigilosa conseguí que pareciera que había puesto dinero en el plato al sujetar mi dinero y contarlo, pero luego volver a meterlo en el bolso en vez de en el plato", continúa.
"Cuando contaron el dinero, nadie entendió por qué seguía faltando una parte. Algunos de ellos luego pusieron algo de dinero extra para compensar el dinero que faltaba, así que al final conseguí mi comida y bebida gratis", agrega Melissa.
"No es cleptomonía"
Aunque la Real Academia Española define la cleptomanía como la "propensión morbosa al hurto", según Melissa ella no padece de dicho trastorno mental.
"No robo cosas por un impulso incontrolable. Lo hago porque me gusta esa sensación de recibir algo gratis y si tomo algo que alguien ni siquiera sabe, no le hace daño", argumenta en su defensa.
Según ella, este hábito no la convierte en mala persona: "Puede parecer que soy alguien desagradable, pero en realidad soy generosa en muchos otros aspectos; me encanta invitar a mis amigos y ser la anfitriona. Soy popular en mi entorno y sé que la gente se sorprendería muchísimo si supiera mi secreto", concluye.
