Con 120 millones de toneladas de capacidad anual y un viaje de 46 días, este megaproyecto en África es la nueva llave de China para romper con Occidente y controlar el acero mundial
China sigue su conquista comercial del mundo, con especial énfasis en el continente africano, donde ha invertido de media en los últimos años entre 3.000 y 4.000 millones de dólares.

Mientras el resto se "pelea", China a lo suyo. Si te suena Simandou es porque llevaba años apareciendo como "el gran proyecto" minero de África Occidental. Pues ya es tangible: China ha recibido su primer cargamento de mineral de hierro procedente de Simandou (Guinea).
Según comunicó China Baowu Steel Group, un buque con casi 200.000 toneladas llegó el 17 de enero al puerto de Majishan (Zhejiang) tras un viaje de 46 días.
China no da puntadas sin hilo: intenta reducir su dependencia de Australia y Brasil, que siguen siendo sus grandes "grifos" de mineral de hierro. El gigante asiático importa alrededor del 80% desde esos dos países, según Reuters.
Y aquí entra el megaproyecto: Simandou tiene una capacidad anual prevista de 120 millones de toneladas y destaca por su alto contenido en hierro (en torno al 65%), lo que lo hace especialmente atractivo para la siderurgia.
Simandou no es solo una mina: es una infraestructura de país
Lo importante de Simandou no es únicamente el yacimiento. El proyecto implica una obra gigantesca de logística: más de 600 kilómetros de nueva vía ferroviaria y un sistema portuario y de transbordo para sacar el mineral al mercado. Esa infraestructura está pensada para exportar hasta 120 millones de toneladas al año cuando esté plenamente operativa.
En la propiedad del proyecto (repartido en cuatro bloques) aparecen nombres que te dicen por dónde van los tiros: Río Tinto, la china Chalco y el consorcio Winning Consortium Simandou (WCS), además de la propia China Baowu como accionista relevante tras cambios accionariales vinculados a WCS.
Traducción: China no solo compra mineral; se asegura también participación, contratos, rutas y plazos. Es una forma de reducir riesgos en una materia prima que condiciona precios, producción y exportaciones de acero.
El objetivo real: controlar costes en el metal que sostiene medio planeta
El acero sigue siendo el material base de infraestructuras, maquinaria, vivienda, coches, barcos, energía… y en eso China juega en otra liga. En 2023 produjo 1.018 millones de toneladas de acero bruto, según World Steel Association. Si lo comparas con el total mundial de ese año (1.892 millones), supone cerca del 54% del acero global.
Además, aunque la producción china bajó en 2025 hasta 960,81 millones de toneladas (mínimo de siete años), su peso sigue siendo decisivo y sus exportaciones marcaron récords: 119,02 millones de toneladas exportadas en 2025.
Por eso Simandou encaja como un guante: si reduces dependencia de proveedores dominantes y diversificas con África, tienes más margen para negociar, planificar compras y amortiguar shocks geopolíticos.
Y no es un caso aislado: el patrón se repite en tierras raras (y en otros metales)
Si te preguntas por qué Occidente habla tanto de "materias primas críticas", mira las tierras raras. No basta con tener minas: el cuello de botella suele estar en el refinado y la separación.
La Agencia Internacional de la Energía estima que China concentra alrededor del 91% de la capacidad global de separación y refinado de tierras raras.
Y Reuters viene contando en paralelo cómo los aliados del G7 se mueven para reducir dependencia en este terreno.
En metales "menos sexy" pero igual de estratégicos, también se nota la presión de la demanda china. Un ejemplo reciente: en diciembre, China importó 320.000 toneladas de aluminio en bruto y productos de aluminio, un 7,1% más interanual, según datos aduaneros citados por Reuters.
La pregunta que queda: ¿cambia el equilibrio del hierro… o solo lo ajusta?
Simandou, por sí solo, no sustituye el peso de Australia y Brasil de un día para otro. Pero sí introduce una nueva fuente grande, de alta ley y con respaldo estatal chino. Y eso, en mercados donde el volumen y la estabilidad lo son todo, puede terminar influyendo en precios, contratos a largo plazo y poder de negociación.
Dicho de otra forma: si estabas mirando la guerra comercial y pensando que el acero era un tema aparte, Simandou te recuerda que el control empieza mucho antes, en la mina y en el tren que lleva el mineral al puerto.
La voracidad china en materias primas, a la par con su capacidad y control
China importó en 2025 un total de 2,58 billones de dólares en bienes, con las materias primas representando alrededor del 30-40% del total, y un volumen récord de 3.000 millones de toneladas en bulk commodities.
El gigante asiático importa mucho, pero las cifras de producción y control son abrumadoras: es el líder mundial absoluto en la producción de varios metales críticos, con cuotas superiores al 50-90% del total global en refinado y procesamiento, aunque en algunos como el acero ha perdido algo de dominio relativo.
Pero hay más, mucho más, según datos de China-briefing:
- Tierras raras: 70% minería; 92% refinado; 98% magnetos. Control total de la cadena (Northern Rare Earth Group, con alrededor del 70% nacional).
- Aluminio primario: controla más del 60% (45 millones de toneladas). Récord en 2025, pese a cupo oficial de 45 millones de toneladas. Domina el mercado mundial.
- Acero crudo: alrededor del 53% (960 millones de toneladas), líder pese a caída al mínimo de 7 años; sigue copando más del 50% global.
- Grafito refinado: más del 75%, clave para baterías. Tiene un control vertical total.
- Cobalto refinado: más del 75%, uso para baterías EVs; domina el refinado pese a minería en Congo.
- Control mayoritario en antimonio, telurio, galio, germanio, críticos para semiconductores y solar, además de níquel, zinc, plomo o magnesio.
- China controla la cadena de valor en metales para transición energética (EVs, renovables), usando cuotas y restricciones de exportación como herramienta estratégica.
