Mike, 23 años, se deja sus ahorros para renovar su casa y quiere irse a los tres meses: "Tengo asma, de verdad que no lo tolero"
El sueño de independizarse que se convirtió en pesadilla
Después de años esperando una vivienda propia, Mike Wesdorp, un joven holandés, pensó que por fin había llegado su momento. Con 23 años, quería dejar el hogar de sus padres y empezar una nueva etapa de forma independiente.
Hace apenas tres meses, la corporación de viviendas Oost West Wonen le ofreció una casa en el pueblo de Ooltgensplaat. Sin embargo, lo que parecía el inicio de una vida nueva se ha transformado rápidamente en una situación límite.
Nada más recibir las llaves, Mike decidió invertir en la vivienda. Nuevo suelo, muebles nuevos, todo pagado con años de ahorros. “Lo he restaurado por completo”, explica a un medio AD. La corporación le había advertido de la presencia de moho, pero también le aseguró que el problema sería solucionado.
A pesar de lo que le dijeron, esa promesa nunca se cumplió. Pese a que se renovaron las paredes interiores y se aisló el subsuelo, el problema no solo persistió, sino que empeoró. “El agua sale de debajo del suelo”, afirma. En poco tiempo, techos y paredes volvieron a cubrirse de manchas negras y blanquecinas.
“Hongo de pelo largo” y problemas de salud
Entre las escenas más impactantes está lo que Mike describe como “hongo de pelo largo”. En los bordes del somier, cubierto de tela, comenzaron a aparecer hilos blanquecinos que trepan por las superficies. “Ni siquiera sabía que eso existía”, dice con incredulidad.
La situación ha tenido consecuencias graves para su salud. Mike sufre asma y no puede tolerar la humedad ni los hongos. “Tengo asma, de verdad que no lo soporto”, explica. Su médico le ha recetado un inhalador especial para prevenir infecciones provocadas por el moho.
De hecho, según informa la Fundación Europea del Pulmón (ELF por sus siglas en inglés) , vivir en un ambiente interior húmedo puede desencadenar numerosos problemas respiratorios. Entre los más frecuentes se encuentran las recaídas en personas con asma —e incluso la aparición de la enfermedad en quienes no la padecían—, mayor vulnerabilidad a resfriados o gripe e infecciones de pecho causadas por la inhalación de diminutas partículas de moho.
Ni siquiera su gato lo soporta
La ELF advierte además de que los ácaros del polvo se desarrollan con facilidad en lugares húmedos y cálidos, lo que puede desencadenar alergias, eccemas y síntomas de asma. Los grupos más vulnerables incluyen a personas con enfermedades pulmonares previas, bebés, niños, personas mayores y quienes tienen un sistema inmunitario debilitado.
El problema no afecta solo a Mike. Su gato Spike también enfermó. “De repente empezó a estornudar mucho”, cuenta. El veterinario le recetó un spray para protegerlo de infecciones fúngicas. Finalmente, Mike tuvo que llevar a Spike y a sus otros gatos a casa de sus padres, donde él mismo ha vuelto a vivir.
Estrés y un futuro incierto
El impacto emocional es igual de grave. “Estoy tan estresado que ya ni siquiera puedo trabajar”, confiesa. Mike tiene una cafetería, trabaja detrás de la barra y también conduce un taxi, pero actualmente no puede desempeñar ninguna de estas tareas. Mientras tanto, sigue pagando el alquiler de una casa inhabitable y ha tenido que tirar ropa y pertenencias dañadas por el moho.
Oost West Wonen asegura estar esperando un informe de una empresa especializada en eliminar el moho y ha instalado medidores de humedad. Mike, desesperado, ha contratado a un abogado: “Quiero que se compense todo el daño”, afirma. Tres meses después de mudarse, su sueño de independencia se ha convertido en una lucha por poder vivir, simplemente, en un lugar saludable y digno.