Ni el sol ni los precios: una finlandesa apunta que lo que de verdad engancha de España es que los españoles no "cotolean" y la calle sustituye al salón
Los extranjeros se enamoran de nuestro uso del espacio público.
Después de más de dos décadas viviendo en España, la periodista finlandesa Mira Jalomies tiene claro que lo que más diferencia la vida española de la finlandesa no son el clima ni el coste de la vida. A su juicio, el verdadero cambio está en la forma de relacionarse: los españoles pasan mucho menos tiempo en casa y convierten la calle en el centro de su vida social.
En un artículo publicado en el medio finlandés Ilta-Sanomat, Mira Jalomies destaca las diez diferencias que más le han llamado la atención desde que se instaló en nuestro país.
Entre todas ellas destaca una idea: en España el hogar pierde protagonismo porque la vida transcurre en bares, plazas, terrazas y parques, donde las reuniones con amigos forman parte de la rutina.
La calle, el auténtico salón de los españoles
Según explica la autora, en Finlandia el hogar ocupa un lugar central y es habitual dedicar tiempo y dinero a decorarlo o disfrutar de él. En España, en cambio, considera que esa prioridad cambia porque gran parte del tiempo libre se vive fuera de casa.
Asegura que los españoles apenas "cotolean", una expresión con la que se refiere a quedarse cómodamente en el sofá durante horas. En su lugar, es habitual salir a tomar algo, pasear o reunirse con familiares y amigos, incluso entre semana.
Ese estilo de vida, añade, hace que bares, terrazas y plazas funcionen como una extensión del salón de casa. Las celebraciones, las conversaciones y buena parte del ocio cotidiano tienen lugar en espacios públicos.
Un ritmo de vida que enamora
Jalomies también destaca que comer o tomar un café fuera resulta mucho más asequible que en Finlandia, lo que favorece que estas salidas se conviertan en una costumbre casi diaria.
Otro aspecto que le sorprendió fue el ritmo de vida español, mucho más nocturno. En muchos lugares las calles vuelven a llenarse al caer la tarde y no es raro cenar a partir de las nueve de la noche o ver parques infantiles llenos cuando ya ha anochecido.
Además, señala que el ambiente relajado, la espontaneidad para hacer planes y el carácter optimista de los españoles terminan siendo tan atractivos como el buen tiempo.
En su opinión, más allá del sol o de unos precios más bajos, es esa forma de entender la vida lo que realmente acaba enamorando a muchos extranjeros que deciden instalarse en España.