Pone un ático sin ascensor en alquiler por 850 euros en Barcelona y en 25 minutos recibe 100 correos y 32 llamadas: "Una vergüenza"
"Este es el drama que tenemos que gestionar".
Encontrar un piso de alquiler asequible es algo que requiere tiempo, suerte y constancia. Dependiendo en qué zonas es más o menos fácil pero en Barcelona se ha convertido en una auténtica carrera contrarreloj. Hay una demanda masiva, con los precios de compra y alquiler disparados, lo que complicada todavía más las cosas. En concreto, Barcelona es la ciudad más cara para alquilar un piso y ya supera como media los 30 euros/m2.
Para demostrar la enorme demanda que existe, el consultor y empresario inmobiliario Jordi Anguera mostró en sus redes sociales @jordianguera_ el experimento de publicar el anuncio de un ático reformado por 850 euros y medir cuántas personas se interesaban por él en apenas unos minutos.
Una auténtica ganga
La vivienda anunciada era un ático de una habitación, completamente reformado y con terraza. Aunque no dispone de ascensor, su precio, 850 euros al mes, lo situaba por debajo de los 1.000 euros, una cantidad cada vez más difícil de encontrar en la capital catalana.
Según explica Anguera, el objetivo era mostrar la realidad que viven tanto las agencias inmobiliarias como las personas que buscan una vivienda. "Mira, vamos a poner un piso en alquiler de 850 euros en Barcelona", comenta al iniciar el experimento. El anuncio se publicó a las 12:41 horas. Apenas un minuto después comenzaron a llegar las primeras llamadas y mensajes de personas interesadas.
Ante la avalancha de contactos, la agencia decidió no atender las llamadas telefónicas y pedir que los interesados enviaran un correo electrónico explicando su situación personal y laboral. "Contestar a las llamadas es inviable, porque el teléfono no para", explica. 25 minutos después revisó sus notificaciones y tenía 100 correos electrónicos y 32 llamadas perdidas. "Este es el drama que tenemos que gestionar", explica el profesional.
Solo unos pocos podrán visitar el piso
Aunque el anuncio despertó el interés de más de un centenar de personas en muy poco tiempo, la realidad es que solo unos pocos candidatos tendrán la oportunidad de visitar la vivienda. Anguera explica que el siguiente paso consiste en revisar uno a uno los correos recibidos para seleccionar los perfiles que mejor encajen con las condiciones del alquiler.
"Como mucho vamos a hacer cuatro o cinco visitas", señala. Eso significa que la inmensa mayoría de quienes mostraron interés ni siquiera llegarán a conocer el piso. "El 95 % de estas personas probablemente no las contactemos", reconoce.
Un reflejo de la tensión del mercado
El empresario considera que esta situación pone de manifiesto el fuerte desequilibrio existente entre la oferta y la demanda de vivienda en Barcelona. Cada vez que aparece un inmueble con un precio considerado asequible, decenas o incluso cientos de personas compiten por él en cuestión de minutos.
A su juicio, el problema no afecta únicamente a las agencias inmobiliarias, que deben revisar cientos de solicitudes en muy poco tiempo, sino, sobre todo, a las personas que necesitan una vivienda y ven cómo las posibilidades de acceder a ella son cada vez menores.