Unos sumilleres ladrones roban 3.000 botellas de alta gama de una bodega: "Sabían lo que hacían"
Las "joyas" robadas son Langa DOCG, el espumoso italiano que no deja de crecer y ya supera los dos millones de botellas al año.

Un robo cuidadosamente planificado ha sacudido al sector vinícola italiano. Durante la noche del 28 al 29 de junio, unos ladrones se llevaron más de 3.000 botellas de vino espumoso de alta gama de la bodega Banfi, en la localidad piamontesa de Strevi (Alessandria).
Lejos de tratarse de un golpe improvisado, la empresa sostiene que los autores conocían perfectamente el producto que buscaban y seleccionaron únicamente las referencias con mayor valor comercial.
Las pérdidas ascienden a cientos de miles de euros y la investigación continúa abierta. Mientras tanto, la bodega ha hecho un llamamiento público para intentar localizar las botellas robadas antes de que puedan introducirse en canales de venta no autorizados.
Un robo planificado al detalle
Según ha explicado Banfi, los ladrones actuaron directamente sobre palés completos, una circunstancia que hace pensar que conocían tanto las instalaciones como el valor de cada referencia.
Entre las botellas sustraídas figuran algunas de las etiquetas más prestigiosas de la gama Alta Langa DOCG, como Cuvée Aurora, Cuvée Aurora Rosé y Riserva 100 Mesi.
"La sustracción de palés completos demuestra que sabían perfectamente lo que hacían", señala la compañía a La Stampa, convencida de que el objetivo era exclusivamente hacerse con vinos de alta gama fáciles de colocar en determinados mercados.
La trazabilidad puede convertirse en la clave
La empresa confía en que la tecnología juegue ahora a su favor. Durante años ha invertido en sistemas que permiten identificar el recorrido de sus productos desde la bodega hasta el consumidor final.
El presidente de Banfi, Rodolfo Maralli, explica que "las botellas robadas son identificables y potencialmente rastreables a lo largo de toda la cadena de suministro", una circunstancia que podría facilitar la investigación y complicar su comercialización.
Por ese motivo, la bodega ha decidido hacer público el robo y solicitar la colaboración de distribuidores, restauradores, comerciantes y consumidores.
La petición es clara: si alguna de estas botellas aparece en canales de venta no oficiales, ofertas sospechosas o precios anormalmente bajos, la empresa pide comunicarlo tanto a las autoridades como a la propia bodega.
"Cualquier información puede ayudar a reconstruir el recorrido de las botellas robadas e identificar a los responsables", subraya Maralli.
Un vino cada vez más cotizado
El interés de los ladrones no es casual. Alta Langa DOCG se ha convertido en uno de los vinos espumosos italianos con mayor crecimiento durante la última década.
Su origen se remonta a los experimentos realizados en el siglo XIX por Carlo Gancia, considerado uno de los pioneros del método clásico en Italia. Sin embargo, la denominación obtuvo el reconocimiento como DOC en 2002 y como DOCG en 2011, impulsando definitivamente su prestigio.
La evolución del sector ha sido notable. Si en la primera cosecha comercial apenas participaron siete productores, actualmente existen cerca de 100 bodegas, de las cuales unas 90 forman parte del consorcio de protección.
Los viñedos ocupan alrededor de 490 hectáreas y durante 2024 la producción superó los dos millones de botellas, manteniendo un crecimiento cercano al 10% anual durante los últimos diez años.
El vino premium, nuevo objetivo de los delincuentes
Aunque el consumo de vino atraviesa una etapa de desaceleración en muchos mercados, los espumosos de alta gama continúan despertando un fuerte interés entre consumidores y coleccionistas.
Precisamente, ese valor añadido convierte determinadas referencias en un objetivo atractivo para redes especializadas en el robo y posterior reventa de productos exclusivos.
En este caso, Banfi considera que la trazabilidad implantada en sus principales etiquetas puede convertirse en el principal obstáculo para quienes intenten introducir las botellas robadas en el mercado.
Mientras avanzan las investigaciones, la bodega insiste en que cualquier venta sospechosa puede resultar determinante para recuperar parte del vino sustraído y esclarecer uno de los mayores robos registrados recientemente en una bodega italiana.
