Un sociólogo de la Universidad de Valencia explica por qué la precariedad laboral está destruyendo algo que nunca viste pero que te hacía sentir seguro cada mañana en el metro o en la calle
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Un sociólogo de la Universidad de Valencia explica por qué la precariedad laboral está destruyendo algo que nunca viste pero que te hacía sentir seguro cada mañana en el metro o en la calle

"Los desconocidos habituales creen que esta red va a ponerse en marcha si pasa algún problema", ha resaltado el experto.

Tres personas esperando al metro, en MadridSantiago Nunez / Getty IMAGES

En los entornos urbanos, quienes acuden al trabajo en transporte público suelen coincidir cada día con las mismas personas. Esos individuos, con los que se comparte horario y espacio, se convierten poco a poco en caras conocidas pese a que no se interactúe con ellos.

El psicólogo social Stanley Milgram bautizó a esas personas que puedes encontrarte de manera habitual en el metro o en la calle cuando te diriges a tu puesto de trabajo como familiar stranger (extraño familiar, en español).

Al respecto, Miquel Fernández, profesor de sociología en la Universidad de Valencia y miembro del GRECS de la Universidad de Barcelona, ha destacado que hay grandes diferencias entre las ciudades y las poblaciones más pequeñas.

En un reportaje en El País, Miquel Fernández ha explicado que "en el pueblo, cuando te ves con alguien, prácticamente nadie es extraño. Todo el mundo te es más o menos conocido. En una ciudad, con las prisas y la aceleración que estamos viviendo en los últimos decenios, esto sería un elemento completamente disruptor. No funcionaría si estuviésemos todos los días saludando".

"En esta especie de anonimato siempre estamos mostrándonos y dejándonos ver. Al mirar, también damos permiso para que nos miren. Todo este enjambre de comunicación se produce sobre todo en las ciudades", ha añadido el sociólogo.

Un fenómeno social que aporta seguridad

El experto ha resaltado que el aspecto más interesante de este fenómeno social "es que hay un compromiso y una atención. Los desconocidos habituales creen que esta red va a ponerse en marcha si pasa algún problema".

No obstante, para que las personas puedan encontrar a ese extraño familiar, es necesario que la vida cuente con cierta estabilidad, algo que es difícilmente compatible con la precariedad laboral.

"En generaciones como la nuestra o anteriores, desde que comenzabas a trabajar, en muchos momentos ya te jubilabas ahí. La sensación de precariedad ya nos ha reducido solamente a los trabajos poco valorados. Incluso la población con trabajos muy cualificados también tiene esa sensación de precariedad", ha alertado Miquel Fernández.

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