Un catedrático de ética, sobre el fraude con IA en Princeton: "No solo está en juego el alma de la educación, sino también el desarrollo del pensamiento crítico de toda una generación"
La Universidad estadounidense rompe desde ya uno de sus códigos de honor.

La Universidad de Princeton ha roto con uno de sus códigos de honor. Su profesorado ha votado a favor de exigir la supervisión de todos los examenes presenciales después de un siglo confiando en la promesa de sus alumnos de no hacer trampas. El motivo: la inteligencia artificial.
Según expone The Wall Street Journal, con esta decisión se revierte una política establecida en 1893 cuando la universidad introdujo un código de honor en la que se confiaba en que los alumnos no copiaran durante los examenes.
Este cambio se produce después de que un importante número de alumnos solicitará la supervisión de las pruebas presenciales, "dada su percepción de que las trampas en los exámenes se han generalizado", según una carta de Michael Gordin, decano de la universidad en Princeton, consultada por el medio de comunicación.
El decano de la Universidad cree que la inteligencia artificial ha hecho que sea más fácil para los estudiantes hacer trampas y más difícil de detectar. Eso sí, en su misiva explica que los estudiantes son reacios a denunciar trampas porque temen que les señalen en redes sociales. "Quienes sí hacen denuncias suelen presentarse de forma anónima, lo que dificulta la investigación del colegio", escribe.
Un código de honor: "Un motivo de orgullo"
En contexto, Princeton había sido una de las pocas universidades que utilizaba un código de honor que permitía a los estudiantes hacer exámenes sin profesor presente. A pesar de la nueva normal, los estudiantes seguirán teniendo que atestiguar: "Juro mi honor a no haber violado el Código de Honor durante este examen". El código constituía un motivo de orgullo entre los alumnos del centro educativo en Nueva Jersey.
A partir de este momento, los profesores estarán presentes durante los examenes y documentarán "cualquier infracción" que observen.
"La mayoría de los estudiantes apoya la nueva política porque alivia la presión para denunciar a sus compañeros", explica, por su parte, Nadia Makuc, estudiante de último año en la universidad. Según el periódico, el comité recibió unos 60 casos en el último año, pero cree que la mayoría no se denuncian.
El alumno explica que "si el examen es en un portátil, alguien puede simplemente cambiar a otra ventana. O si el examen está en un libro azul, simplemente se usa el móvil debajo del escritorio o yendo al baño".
Los pasos dados desde el profesorado de Princeton ponen de manifiesto los enormes desafíos a los que se enfrentan las universidades y colegios, ya que las herramientas de IA generativa se han generalizado en los últimos años.
En una encuesta realizada por el periódico estudiantil a más de 500 estudiantes de último curso el año pasado, el 30% informó que había hecho trampas en una tarea o examen. Casi la mitad informó de haber tenido conocimiento de una infracción del código de honor, pero menos del 1% había hecho una denuncia.
