Una emancipación que no renta: cómo los jóvenes sobreviven a una crisis de vivienda voraz a costa de sus proyectos personales
Un 85,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años no se puede independizar en España, el peor dato histórico. Los altos precios y un mercado que se amolda en función de la rentabilidad transforma sus planes en una utopía.
Los planes de los jóvenes se siguen retrasando y salir de casa de sus padres es cada vez más complicado. La crisis incipiente de vivienda, con unos precios desorbitados, hace casi imposible que puedan valorar tal opción y ese mal ya está afectando de forma estructural a la sociedad.
Si hace unos 17 años la edad media de emancipación se situaba en los 28,3 años, la cifra, según el último Observatorio de Emancipación del Consejo de la Juventud de España (CJE), ha crecido en el último año hasta los 30,2 años de media.
Los proyectos personales se posponen y la falta de acceso a la vivienda se convierte mes tras mes en el principal problema de los españoles, independientemente de su edad. Pero en el caso de la juventud, con salarios más precarios y, en ocasiones, pluriempleados, esa situación se complica aún más.
Este mismo viernes, el CJE revelaba en su último informe algunos detalles que muestran la travesía en el infierno de los jóvenes para conseguir un piso o, en mayor parte, una habitación y no sobreendeudarse en el intento.
De entrada, datos
Del último Observatorio de Emancipación, hay algunos datos que vienen a denunciar una situación que se ha recrudecido año tras año y que sólo está complicando más el acceso a una vivienda digna, tal y como aparece en el artículo 47 de la Constitución Española.
Las principales líneas que se extraen de este informe es que la tasa de emancipación juvenil ha caído a su mínimo histórico registrado, hasta el 14,5%, convirtiéndose en la excepción social. Pero no es lo único. Los que tienen la suerte de poder emanciparse lo hacen en unas condiciones complicadas.
El estudio del CJE recoge que el riesgo de pobreza entre jóvenes que viven de alquiler pasa del 25,9% antes de pagar la vivienda al 43% después de hacerlo. Y para muestra, un botón: casi la mitad de los hogares jóvenes en alquiler ya están sobreendeudados.
¿Y cómo está cambiando el mercado? Pues el alza de los precios de la vivienda imposibilita y convierte en una fantasía la posibilidad de poder comprar una casa. Con un precio medio de unos 223.000 euros, la entrada sería de unos 66.900 euros. Un joven necesitaría destinar 4,7 años de su salario para poder alcanzar tal y cifra. Y claro, de paso, no vivir y sólo trabajar.
Pero no nos vamos sólo a ese pequeño porcentaje de los jóvenes. Otro de los datos que preocupa es el del aumento del alquiler por habitaciones. Ha crecido, según las cifras del CJE, un 85,4% desde el año 2022, con precio medio de unos 400 euros.
Y eso, sin llegar a garantizar que cuantos más estudios tengan, más posibilidades tengan de poder emanciparse. El último Observatorio de la Emancipación recoge que la tasa de emancipación se sitúa en el 20,4% para aquellos que tienen una formación universitaria. La generación 'más preparada de la historia' se encuentra en un sinvivir.
"El Estado tiene una deuda con las personas jóvenes"
Pilar Blasco, vicepresidenta del CJE, explica a El HuffPost que la única forma que están teniendo los jóvenes para poder emanciparse es "en una habitación, compartiendo piso con desconocidos" y destinando más de lo que deberían porque "pierden toda capacidad de ahorro y la capacidad de decidir sobre su proyecto de vida".
"Lo que vemos es que el mercado y el sistema lo que ha hecho es generar unas expectativas sobre las personas jóvenes que no se están cumpliendo. Eso lo que genera es una frustración en toda una generación, porque da igual cuánto te esfuerces, que ves que no hay un retorno de ello", destaca.
Pilar Blasco asegura que están viendo a personas que "están sobrecualificadas" y "teniendo trabajos inferiores a su nivel educativo" y que "no pueden permitirse vivir en condiciones". "Ahora mismo no podemos decidir nuestro proyecto de vida. Si una vivienda de media son 1.170 euros y nuestro salario es 1.181 euros, ¿qué hacemos?" cuestiona.
La vicepresidenta de la CJE cree que "el Estado tiene una deuda con las personas jóvenes", de poner políticas públicas que "realmente atiendan a sus realidades" porque así será la única manera en la que "este problema también se solucione de cara al futuro". "Lo que suele pasar es que, como no hacemos caso a los problemas de las personas jóvenes y no ponemos soluciones cuando tocan, las personas jóvenes van creciendo, van dejando de ser jóvenes, pero sus problemas se van alargando con ellos", señala.
Un alquiler un 31% más caro en tres años
Desde el CJE, reconocen que el problema de la vivienda y del alquiler es algo estructural de toda la sociedad y no sólo de los jóvenes. Ejemplo de ello son los últimos datos sobre cómo ha crecido el precio de los alquileres en toda España y que afecta de punta a punta del país.
Según datos de Idealista, los precios del alquiler han crecido un 31% en los últimos tres años en España. Segovia es la capital en la que más han crecido, un 51,2% en todo este periodo. Seguida por Madrid, con un incremento del 42,1%, y Valencia, con una subida del 41,6%.
Pero volviendo a los jóvenes, un 85,5% de los jóvenes de entre 16 y 29 años no se puede independizar en España y eso es un problema actual y de futuro. "Lo que pedimos a los políticos correspondientes es que, por favor, haya un compromiso y una realidad en intentar llegar a acuerdos para solucionar el problema", reclama Pilar Blasco.
Para poner fin a la subida de los alquileres, desde el CJE piden una "limitación de los precios del alquiler, porque si, a día de hoy, no podemos pagar los alquileres, si sigue subiendo va a ser imposible a corto plazo". "También creemos que, a largo plazo, se debe seguir construyendo más vivienda pública. Una cosa importante de esto es que la vivienda pública lo siga siendo y no pase en varios años a ser privada", añade.
A los jóvenes no les renta salir de casa de sus padres y no porque no quieran. Muchos se ven obligados a retrasar sus proyectos personales y su emancipación en una situación de la vivienda que no ha hecho nada más que empeorar en estos últimos años.