Víctor Resco, catedrático de Ingeniería Forestal: "Si un incendio quema 2.700 hectáreas, la energía que libera es equivalente a la bomba atómica de Hiroshima"
El especialista subraya la magnitud que pueden llegar a representar los incendios forestales.
El verano es una temporada crítica para los miembros de emergencia, especialmente para los bomberos. Estos servidores públicos atienden durante esta época diversas contingencias, entre las que se destacan los incendios forestales.
Cada vez ocurren menos siniestros de este tipo en nuestro país. No obstante, los pocos que se originan se caracterizan por ser de gran intensidad, a tal punto que en algunos casos apagarlos se convierte en una tarea prácticamente imposible de realizar.
La fuerza de los incendios en el territorio español no es obra del azar. Gran parte del asunto reace en un concepto uslamnete desconcodio para la gran mayoría de personas: se trata del combustible forestal.
Toda la vegetación con la capacidad de hacer arder un monte, tales como matorrales, ramas secas, hojas, biomasa acumulada e incluso árboles, es considerada combustible forestal.
En este sentido, es pertinente afirmar que cuanto mayor es la cantidad de este material orgánico e inflamable, más energía puede liberar un incendio y, por ende, más complejo frenarlo.
En entrevista con la Cadena SER, el catedrático de Ingeniería Forestal, Víctor Resco, profundiza con relación al tema y destaca que la clave pasa por la administración de las zonas afectadas.
La importancia de la prevención forestal según Resco
“Hemos invertido mucho en medios de extinción, pero poco en gestionar los montes. Mientras apagábamos fuegos, el combustible forestal se iba acumulando año tras año”, explica. Asimismo, advierte respecto a la magnitud que pueden llegar a tener los megaincendios forestales. “Si un incendio quema 2.700 hectáreas, la energía que libera es equivalente a la bomba atómica de Hiroshima”, complementa.
Para el especialista, la prevención es un aspecto fundamental. "Tenemos que dejar de pensar solo en restaurar lo que ya se ha quemado y empezar a cuidar los montes antes de que ardan”, sostiene.
Es por ello que Resco defiende acciones tales como los desbroces, la ganadería extensiva, los aprovechamientos forestales o las quemas prescritas, fuegos controlados que eliminan parte de la vegetación de forma segura. "La manera más inmediata de disminuir el peligro de incendios es gestionar los montes y reducir el combustible forestal”, concluye.