"Ya no dormimos tranquilos": el pánico de los ganaderos ante la vuelta del lobo al corazón de Francia
En 2025 se registraron 18 avisos por presencia o daños atribuidos al lobo en el departamento de Puy-de-Dôme. Los ganaderos españoles también lo sufren.
Ovejas muertas en los prados, corderos heridos y ganaderos al límite. En solo cuatro días, a comienzos de enero, dos presuntos ataques de lobo golpearon explotaciones ovinas en Aydat y Ceyssat, en la campiña Puy-de-Dôme francés. El balance provisional es de nueve ovejas muertas y dos heridas, una de ellas sacrificada. Pero más allá de las cifras, el impacto psicológico ha sido inmediato y profundo.
"Ya no dormimos tranquilos. Cuando el rebaño está fuera, siempre tememos encontrar animales muertos por la mañana", resume un ganadero de la zona a Le Parisien que prefiere mantenerse en el anonimato.
Su testimonio refleja una inquietud que se extiende por buena parte del medio rural de Auvernia, donde el lobo vuelve a ocupar un lugar central en el debate.
Investigaciones oficiales y miedo persistente
Tras los ataques, agentes de la Oficina Francesa para la Biodiversidad (OFB) se desplazaron rápidamente a las explotaciones afectadas. Las peritaciones confirmaron casos de depredación, sin descartar la implicación de lobos. Esa cautela técnica, habitual en estos informes, fue suficiente para desatar la alarma entre los ganaderos.
El sector ovino ya llega debilitado por el aumento de los costes de producción, la incertidumbre climática y la presión económica. A ello se suma ahora un sentimiento compartido de abandono institucional.
Aunque existen compensaciones económicas por los animales muertos, los ganaderos insisten en que no cubren la pérdida genética del rebaño, el estrés de los animales ni el desgaste psicológico que provocan estos episodios.
Datos oficiales: menos ataques confirmados de lo que parece
Las autoridades piden matizar el alcance de la amenaza. Según datos oficiales, en 2025 se registraron 18 avisos por presencia o daños atribuidos al lobo en el departamento de Puy-de-Dôme, pero solo tres casos fueron confirmados formalmente.
Además, subrayan que el lobo no está asentado de forma permanente en este territorio, a diferencia del vecino Cantal. En la mayoría de los casos se trataría de ejemplares en tránsito, que utilizan el corredor natural entre el Macizo de Sancy y la Cadena de los Puys.
Respuesta de la prefectura y nuevas medidas
Ante el aumento de alertas, la prefectura reforzó su actuación ya en diciembre. Se convocó un comité departamental sobre el lobo, en el que participan la OFB, la Dirección Departamental de Territorios, representantes agrícolas y cazadores. El objetivo es anticipar riesgos y proteger mejor al ganado.
Entre las medidas más relevantes figura la implantación de un nuevo sistema de zonificación, previsto para 2026. El territorio se dividirá en zonas 2 y 3, consideradas las más expuestas. La delimitación afecta a una amplia franja diagonal entre Sancy y la Cadena de los Puys, así como al norte de Combrailles y la zona de Lezoux.
Ayudas para defender los rebaños
Dentro de estas zonas, los ganaderos podrán acceder a subvenciones específicas para reforzar la protección de sus explotaciones. Entre las opciones contempladas están la instalación de cercas electrificadas, la compra de perros guardianes de ganado, como los conocidos Patous (perros de montaña de los Pirineos), y, en determinadas condiciones, medidas de control letales.
Hasta la fecha, no se ha abatido ningún lobo en Puy-de-Dôme. Pero los recientes ataques han vuelto a encender una tensión latente. Más allá de los datos oficiales, una cosa parece clara: el lobo ha regresado al centro del debate rural en Auvernia, y con él, el miedo de unos ganaderos que sienten que vuelven a estar solos frente al problema.
Cuál es la situación en España
En España los ataques de lobo al ganado se han disparado en los últimos años y prácticamente todas las comunidades “loberas” tienen sistemas de indemnización o ayudas específicas para el ganado dañado, según publica Diario de Castilla y León.
Las organizaciones agrarias hablan de en torno a 8.000 ataques al año al ganado extensivo en España.
El lobo está incluido en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial (LESPE), y la Ley 42/2007 del Patrimonio Natural permite establecer pagos compensatorios por daños de fauna protegida.