Yann Pissenem, dueño de las tres mayores discotecas de Ibiza y abstemio desde los 23 años: "He visto caer a muchos buenos dueños de clubes. Antes de darte cuenta, has perdido"
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Yann Pissenem, dueño de las tres mayores discotecas de Ibiza y abstemio desde los 23 años: "He visto caer a muchos buenos dueños de clubes. Antes de darte cuenta, has perdido"

El empresario francés controla Ushuaïa, Hï Ibiza y [UNVRS], tres locales que han cambiado el negocio de la noche en la isla.

Yann, dueño de Ushuaia, no bebe alcohol ni consume drogas y asegura que esa disciplina le ha permitido sobrevivir en un sector.GETTY

Yann Pissenem dirige algunos de los mayores templos de la noche de Ibiza, pero lleva casi tres décadas sin beber alcohol. El empresario francés, propietario junto a sus socios de Ushuaïa, Hï Ibiza y [UNVRS], abandonó la bebida a los 23 años después de comprobar cómo los excesos podían arruinar a quienes confundían el negocio con la fiesta.

“He visto caer a muchos buenos dueños de clubes. Tienes chicas, las que quieras; drogas, las que quieras; y alcohol, todo el que quieras. Antes de que te des cuenta, has perdido. Se acabó”, explica. Su receta para mantenerse al frente de un imperio de la música electrónica pasa por controlar personalmente sus locales, trabajar hasta el amanecer y evitar casi todo aquello que vende a sus clientes.

Un magnate de la noche que no participa en la fiesta

Durante los meses de temporada alta, Pissenem suele terminar su jornada alrededor de las ocho de la mañana. Supervisa las salas, recibe a artistas, comprueba los espectáculos y controla detalles que van desde los precios de las entradas hasta la seguridad.

Después regresa a su villa, rodeada de bosque y con vistas al mar. Allí cultiva cactus, pasea entre árboles y se prepara para repetir una rutina en la que apenas duerme tres o cuatro horas durante algunos periodos. 

No bebe, no consume drogas y sigue un estricto programa de entrenamiento y nutrición. Practica jiu-jitsu durante unos 90 minutos al día y recurre a suplementos personalizados diseñados a partir de análisis médicos. "Para triunfar en este mundo, no puedo tocar las cosas que son realmente accesibles", afirma en Vanity Fair.

Según Pissenem, la vida nocturna crea una falsa sensación de amistad y camaradería. Todos se abrazan, sonríen y comparten copas, pero detrás existe una competencia feroz. "Es como un acuario de tiburones, pero con drogas, chicas, alcohol y una fiesta en medio", resume.

De limpiar baños a dirigir el imperio de Ibiza

Pissenem nació en Azelot, una localidad francesa de unos 350 habitantes. A los 18 años se trasladó a Barcelona para estudiar Turismo y comenzó a trabajar como ayudante de camarero y limpiador de baños en los locales del Puerto Olímpico.

Practicaba en casa con una bandeja de bebidas hasta que consiguió trabajar como camarero. Después fue jefe de barra y acabó organizando fiestas de techno clandestinas. Fue durante aquella etapa cuando decidió dejar el alcohol.

Las fiestas podían terminar con redadas policiales o enfrentamientos, y él quería conservar la cabeza fría para vigilar a los clientes y a sus empleados. "Lo que brilla por la noche a veces es realmente triste", sostiene al recordar cómo veía regresar a casa a primera hora a quienes pocas horas antes parecían dominar la pista de baile.

En 2008 llegó a Ibiza con una furgoneta, un perro y muy pocos recursos. Vivió en un apartamento de 20 metros cuadrados con otras cinco personas y comenzó a desarrollar un pequeño bar de playa dedicado al techno.

Ushuaïa cambió su vida y el negocio de la isla

Su gran oportunidad llegó con Ushuaïa, un concepto de club diurno y al aire libre en Playa d’en Bossa. La propuesta combinaba música electrónica, camas VIP, piscina y grandes espectáculos.

Los comienzos fueron complicados. Sus inversores iniciales abandonaron el proyecto y Pissenem llegó a dormir en un sofá hinchable dentro del local. Sin embargo, el éxito fue creciendo hasta llamar la atención de la familia Matutes, uno de los grandes grupos empresariales de Ibiza.

La alianza permitió transformar Ushuaïa en un hotel y superclub con capacidad para miles de personas, grandes DJs, pirotecnia y un potente sistema de mesas VIP. Más tarde llegó Hï Ibiza, instalado en el antiguo espacio de Space, y en 2025 abrió [UNVRS], presentado como el primer "hiperclub" del mundo. En su construcción se invirtieron al menos 80 millones de euros.

La campaña del ovni que dio la vuelta al mundo

Para promocionar [UNVRS], Pissenem ideó una falsa grabación de un ovni sobrevolando Es Vedrà. El vídeo se difundió como si fuera un avistamiento real y superó los 50 millones de visualizaciones. Un mes después, Will Smith viajó a Ibiza para revelar la campaña. David Guetta la definió como "uno de los mejores planes de marketing" que había visto.

Pese al éxito, Pissenem no oculta el coste personal de su ritmo de trabajo. Reconoce que dormir poco genera estrés y que la industria puede consumir a quienes no saben poner límites. Su recuerdo de Avicii, que actuó durante años en Ushuaïa y murió en 2018, resume esa visión: "Tienes que aprender a gestionar tu vida y tu mente para sobrevivir". 

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Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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