Doña Lavinia, 97 años, sigue conduciendo su coche de hace 40 años: "Forma parte de mi normalidad"
Tiene una rutina que desafía al tiempo.
En las calles de Gaspar, en el estado de Santa Catarina, en el sur de Brasil hay una escena que se repite con discreta constancia y que ya forma parte del paisaje cotidiano. Un Chevette del 76, modelo “tiburón”, avanza con calma rumbo al banco, al mercado o a la iglesia.
Al volante va doña Lavínia, que a sus 97 años sigue viviendo sola y conduciendo el mismo coche que la acompaña desde hace más de cuatro décadas. Para muchos vecinos es un símbolo de independencia; para ella, simplemente, es su vida de siempre.
Doña Lavínia no entiende su rutina como algo extraordinario. Decide cuándo salir, se sube a su coche y recorre un itinerario sencillo y bien definido. Forma parte de su normalidad que ha construido desde pequeña. Esa normalidad es el resultado de toda una vida organizada en torno a la responsabilidad y la autosuficiencia.
Un compañero de vida
El Chevette de 1976 es el compañero de vida de doña Lavínia. Según contó al medio CPG lo compró cuando tenía 44 años y desde entonces no se ha separado de él. Muchos en Gaspar reconocen el coche antes incluso de ver a la conductora. Cuando aparece por las calles, saben perfectamente quién va detrás del volante.
Con el paso de los años, ese Chevette la llevó mucho más lejos de lo que hoy recorre. Hubo viajes frecuentes a Brusque ––a unos 20 kilómetros de distancia–– para visitar a sus hermanos o a Blumenau ––a unos 15 kilómetros–– por compromisos familiares y laborales. Hoy, esos trayectos quedaron atrás, pero el coche sigue siendo esencial para mantener su independencia diaria.
Vivir sola como elección
A sus 97 años, doña Lavínia continúa viviendo sola y gestionando su propia casa. Va a la farmacia, al supermercado, al banco y a la iglesia, no necesita más. Aunque su familia está cerca —hijos, nietos, bisnietos e incluso tataranietos—, ella marca una línea clara.
Agradece la cercanía y la ayuda cuando es necesaria, pero insiste en mantener su autonomía. Administra su hogar, organiza su tiempo y sigue siendo responsable de sus desplazamientos.
Para mantener el coche en buen estado, cuenta con una pequeña red de apoyo técnico: un mecánico para el motor y otro para la carrocería. Ellos se encargan de las reparaciones; ella supervisa y paga. El lavado del coche, en cambio, lo hace sola. Limpiar y ordenar forma parte de su rutina y de su manera de seguir activa.