Un eurodiputado, sobre el plan europeo de 20.000 millones para gigafactorías de IA: "Nadie ha podido explicarme cuál es el caso de negocio"
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Un eurodiputado, sobre el plan europeo de 20.000 millones para gigafactorías de IA: "Nadie ha podido explicarme cuál es el caso de negocio"

Mientras Europa plantea esta cantidad, en EEUU y China las inversiones en IA se miden en cientos de miles de millones.

Europa apuesta cada vez más por la IA en un intento de no quedarse atrás o más bien entrar, pero hay voces discordantes.Erik Isakson

A menudo se le acusa a Europa de quedarse lejos de la carrera por la IA, pero hay voces que no lo ven tan grave, o al menos que no ven necesidad en "embarcarse" en todo tipo de proyectos de inteligencia artificial, sobre todo si suponen miles de millones de coste. Un ejemplo son los 20.000 millones que la Unión Europea quiere invertir para construir enormes centros de computación. Las críticas no se han hecho esperar. 

Legisladores, expertos y parte del sector tecnológico cuestionan si existe una demanda real suficiente para justificar una inversión de esta magnitud. El debate ha estallado antes incluso de que el plan se lance oficialmente esta primavera. Y lo ha hecho con una frase que resume el escepticismo creciente: "Nadie ha podido explicarme cuál es el modelo de negocio que están planeando con estas gigafábricas", afirmó el eurodiputado alemán Sergey Lagodinsky en un evento en Bruselas, en declaraciones publicadas en Politico.

Su crítica no es la única. Cada vez más voces dentro de la UE alertan de que Europa puede estar invirtiendo miles de millones sin una estrategia clara para competir con EEUU y China

Un plan para competir con gigantes como OpenAI

La iniciativa europea nace con el objetivo de reducir la dependencia tecnológica del exterior y permitir que empresas, startups e investigadores del bloque tengan acceso a una infraestructura capaz de entrenar modelos avanzados de inteligencia artificial, como los grandes modelos del lenguaje (LLM)

El plan contempla la construcción de entre cuatro y cinco gigafactorías, cada una equipada con hasta 100.000 GPU (unidades de procesamiento gráfico), los chips clave para entrenar sistemas de IA.

Estas instalaciones serían hasta cuatro veces más grandes que las actuales "fábricas de IA" anunciadas en 2024, que ya incluyen 19 supercomputadoras distribuidas en 16 países europeos

La idea es competir, al menos en escala, con proyectos como Stargate, el macrocentro de datos impulsado en EEUU con una inversión estimada de 500.000 millones de dólares (unos 427.400 millones de euros), o los planes de empresas como Anthropic, que ha anunciado inversiones de hasta 50.000 millones de dólares en infraestructura. Sin embargo, el problema no es solo de tamaño. Es de contexto.

¿Hay demanda suficiente en Europa?

Una de las principales críticas al plan es que Europa no tiene suficientes empresas capaces de utilizar esa capacidad de computación. Más allá de casos puntuales como la francesa Mistral, el ecosistema europeo de IA está muy por detrás del estadounidense.

Y ni siquiera Mistral parece depender de estas futuras gigafactorías. La compañía ya ha iniciado su propia estrategia: en febrero anunció una inversión de 1.200 millones de euros en centros de datos en Suecia, y en marzo levantó 830 millones de dólares para construir otra instalación cerca de París con unas 14.000 GPU.

Esto refuerza la duda clave: ¿quién utilizará realmente estas megainstalaciones? "No está nada claro cuál es el público objetivo de las gigafábricas", resume la investigadora Nicoleta Kyosovska en una entrevista citada por el mismo medio. En un informe reciente, planteaba incluso si estos proyectos podrían convertirse en "catedrales en el desierto", es decir, infraestructuras sobredimensionadas sin uso suficiente.

Soberanía tecnológica frente a dependencia real

Desde la Comisión Europea, la defensa del plan se centra en la idea de capacidad de cálculo soberana. El argumento es que Europa necesita controlar su propia infraestructura para proteger datos estratégicos y evitar depender de proveedores externos. 

El portavoz comunitario Thomas Regnier explicaba que "no se trata solo de potencia de cálculo bruta, sino de capacidad de cálculo soberana". Según la Comisión, empresas e invetigadores eurpeos reclaman entornos donde sus datos estén protegidos bajo legislación europea, sin riesgo de injerencias externas. 

Pero esta narrativa también tiene grietas. Una de las más evidentes es la dependencia tecnológica de fabricantes como Nvidia, que domina el mercado global de GPU. Un grupo de 18 eurodiputados ya ha advertido de que el sector está "concentrado y dominado por un único proveedor", lo que podría limitar la autonomía real de Europa.

Un problema de escala… y de tiempo

Otro de los puntos críticos es la comparación con el resto del mundo. Mientras Europa plantea movilizar 20.000 millones de euros, en EEUU y China las inversiones en IA se miden en cientos de miles de millones.

Jeff Campbell, directivo de Cisco, fue directo en un panel reciente: "Si comparamos las inversiones con las de otras partes del mundo, la magnitud es totalmente diferente. Quizás sea buena idea pensar en duplicar la inversión".

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A esto se suma el factor tiempo. Muchos expertos consideran que Europa llega tarde a una carrera que ya está en pleno desarrollo. Y que, además, su enfoque regulatorio —más estricto que el de sus competidores— ha frenado el crecimiento de su ecosistema tecnológico.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Te paso lo de la bio: Redactor de El HuffPost. Licenciado en Periodismo por la Universidad de Valladolid y Máster en Comunicación Corporativa en ESERP, ha trabajado como redactor, editor y coordinador en Grupo Merca2, así como redactor en Infodefensa y Business Insider, además de colaboraciones en otros medios y blogs como Wall Street International o La Voz del Basket. También realiza críticas de cine desde hace años.

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