Una vecina con asma tuvo que abandonar su casa porque Musk instaló 27 turbinas de gas enfrente sin permiso: "Somos el daño colateral de la carrera por la inteligencia artificial"
El complejo podría emitir más de seis millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año.
Krystal Polk, de 50 años, nunca pensó que tendría que dejar la casa familiar en Stanton Road, en Southaven (Misisipi). Quería jubilarse allí. Pero al otro lado de la calle aparecieron vallas y, tiempo después, 27 turbinas de gas que alimentan un centro de datos de xAI, la empresa de Elon Musk.
Según ha contado a la plataforma de investigación Floodlight, tuvo que marcharse por su asma: "Somos el daño colateral de la carrera por la inteligencia artificial".
Las turbinas emiten óxidos de nitrógeno (NOx), monóxido de carbono y formaldehído, contaminantes vinculados a problemas respiratorios y cardiovasculares. Y, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), la compañía no ha recibido el permiso federal necesario para operarlas.
27 turbinas activas sin permiso federal
De acuerdo con la investigación de Floodlight, al menos 15 de las 27 turbinas ya estarían funcionando. El análisis se basa en imágenes térmicas revisadas por expertos independientes, xAI declinó hacer comentarios.
La EPA sostiene que la empresa debería haber solicitado autorización antes de operar. Sin embargo, las autoridades ambientales de Misisipi defienden que las turbinas están cubiertas por una exención al considerarse instalaciones "temporales" montadas en remolques.
El plan es mayor: se prevé instalar hasta 41 turbinas móviles en Southaven. Según los datos citados en la investigación, el complejo podría emitir más de seis millones de toneladas de gases de efecto invernadero al año, además de 1.300 toneladas de contaminantes nocivos. En un radio de pocos kilómetros viven decenas de miles de personas y hay colegios y parques.
No es un caso aislado. En 2024, xAI construyó su primer gran centro de datos, Colossus 1, en Memphis (Tennessee), a unos 13 kilómetros de Southaven. Allí también operó más de turbinas sin permiso previo , según denunció la organización ambienta SELC.
El auge de la IA dispara el consumo eléctrico
La carrera por la inteligencia artificial exige energía. Mucha. xAI compite con gigantes como Meta, Google, Microsoft y OpenAI por dominar el mercado.
Los centros de datos necesitan electricidad constante para alimentar y refrigerar miles de servidores. La experta Lynn Kaack, de la Hertie School of Governance, explicó a Der Spiegel que la velocidad es clave para estas empresas: quien despliega antes su infraestructura gana ventaja.
El problema es que la red eléctrica estadounidense no siempre puede asumir ese aumento de demanda. Por eso, muchas compañías optan por centrales propias de gas natural, a menudo con turbinas antiguas reconvertidas —algunas diseñadas originalmente para buques de guerra o motores de avión—, según un estudio de la plataforma Cleanview.
Al menos 46 centros de datos en EEUU dependen ya de generación eléctrica propia. Aproximadamente tres cuartas partes de su capacidad energética proceden del gas natural, pese a los compromisos públicos de apostar por renovables. La razón es simple: la energía eólica y solar tarda años en desplegarse y conectarse a la red; el gas es inmediato.
La Agencia Internacional de la Energía prevé que el consumo eléctrico mundial de los servidores de IA alcance 950 teravatios-hora en 2030, casi el doble del consumo anual de Alemania. Si esa electricidad procede de combustibles fósiles, el impacto climático será significativo.
¿Qué riesgos implica para la salud?
La médica ambiental Claudia Traidl-Hoffmann, de la Universidad de Augsburgo, advierte que los efectos dependen de factores como la duración del funcionamiento, la distancia a las viviendas y la meteorología.
La combustión de gas natural genera NOx, que contribuyen a la formación de ozono troposférico y partículas finas. Estos contaminantes pueden agravar el asma, aumentar el riesgo cardiovascular y, a largo plazo, asociarse con enfermedades crónicas y cáncer. Numerosos estudios científicos han vinculado la exposición prolongada a partículas finas con mayor riesgo de cáncer de pulmón, mama y vejiga.
Protestas vecinales y debate político
En estados como Virginia ya han aparecido carteles de "No a los centros de datos". En Ohio, las protestas han impulsado propuestas para regular más estrictamente las llamadas "granjas de IA".
Misisipi ha optado por el camino contrario: menos regulación y exenciones fiscales para atraer inversión tecnológica. La tensión entre crecimiento económico y protección ambiental está sobre la mesa.
Planes de centros de datos en España
Si crees que esto es cosa de americanos o chinos, igual te pilla cerca en breve. España está en pleno boom de construcción de centros de datos, con decenas de proyectos de hiperescala ya anunciados o en marcha hasta 2030. Amazon, Microsoft o Google tienen o planean tener grandes centros de datos en nuestro país.
En 2024 la capacidad instalada rondaba los 250–300 MW de potencia TI, según publicó Cinco Días. Estudios de Deloitte y del sector estiman que se duplicará hasta unos 500–600 MW hacia 2026, solo con proyectos ya en construcción, lo que supone inversiones directas de unos 2.500-3.000 millones de euros.
La Comunidad de Madrid concentra aproximadamente entre el 55 y el 60% de la capacidad operativa en España, con unos 40-46 CPD (35 en servicio y 11 en construcción), sobre todo en el corredor norte (Alcobendas, San Sebastián de los Reyes, Alcobendas, Meco, etc.).