Boyero, fiel a su estilo, dice muy claramente qué piensa del alegato de Javier Bardem en los Oscar
El crítico ha publicado su particular analísis de una ceremonia en la que el actor español tuvo un gran protagonismo.
El actor Javier Bardem fue este domingo uno de los grandes protagonistas de la ceremonia de los Premios Oscar que tuvo lugar en Los Angeles (Estados Unidos). El intérprete, que tiene una estatuilla por No es país para viejos, es coprotagonista de una de las cintas nominadas a mejor película este año, F1, y fue el designado por la Academia para dar el Oscar a la mejor película internacional junto a la actriz Priyanka Chopra Jonas.
Al subirse el escenario para conceder este premio, Bardem ya demostró sus intenciones al portar una chapa con el lema "No a la guerra", la misma que usó en el año 2003 en la famosa ceremonia de los Goya en la que el cine español se posicionó en contra de la guerra Irak. También lucía una insignia menos conocida para parte del gran público, pero con un enorme peso simbólico: Handala, el niño palestino creado por el dibujante Naji al Ali y convertido desde hace décadas en uno de los emblemas más reconocibles de la identidad y la resistencia palestinas.
Antes de dar paso a las cinco películas nominadas al Oscar internacional, Bardem dijo en inglés: "No a la guerra y Palestina libre". Un grito que provocó los aplausos del parte público presente en una gala con menos carga política de la que cabía esperarse dado el contexto internacional.
La acción reivindicativa de Bardem ha recibido elogios de parte de la industria del cine y del mundo de la política (el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha compartido el momento en sus redes sociales), pero otros han vuelto a insistir en que una gala de premios del cine no es lugar para hacer este tipo de proclamas.
El crítico de cine, Carlos Boyero, ha sido tajante al respecto en su columna dedicada a los Oscar de este año. "Que el concienciado Bardem o los que no quieren legítimamente dar su opinión sobre el estado de las cosas hagan, digan o callen lo que les dé la gana. Lo único que se les puede exigir a los profesionales del cine es que nos regalen arte", asegura.
A Boyero, además, también le sorprendió que la mayoría de los presentes evitara lanzar consignas en contra de la política internacional de Donald Trump. "No sé si por convencimiento o por temor a que los tentáculos del rey Trump y de los que inventaron Hollywood y siguen ocupando el poder les creen problemas en sus futuros contratos", dice.
En la misma columna, Boyero critica que la Academia premiara a películas como Una batalla tras otra, de Paul Thomas Anderson, o Los pecadores, de Ryan Coogler. En su opinión, películas con un nivel por debajo de otras candidatas, como Frankenstein, de Guillermo del Toro; o Sueño de trenes, de Clint Bentley.