La Policía advierte del peligro de la procesionaria en los perros: si entra en contacto, sigue estos pasos
Es habitual entre febrero y abril.
La Policía Nacional ha advertido a través de sus perfiles de las redes sociales de la llegada de la procesionaria a parques, campos y zonas de pinares del país y ha pedido tener cuidado a la hora de ir solos o con animales de paseo para evitar tocarlas y sufrir reacciones.
"¡Ojo con la oruga procesionaria! Es peligrosa para los humanos y mortal para los perros. Hay que tener precaución en zonas de pinares", ha explicado la Policía Nacional, junto a una foto de un perro en un pinar y otra de la propia oruga.
Además, también han advertido de los tres puntos que hay que seguir si se llega a tener contacto con uno de estos ejemplares. Por ello, la Policía ha pedido lo siguiente: "No frotar, lavar con agua y acudir al médico o veterinario si los síntomas persisten o son graves".
¿Qué es la oruga procesionaria?
Esta oruga, que se conoce a nivel científico bajo el nombre Thaumetopoea pityocampa, comienza a aparecer en los pinares entre los meses de febrero y abril, con la llegada del buen tiempo y de unas mejores temperaturas.
Durante estas semanas, en las que estas orugas dejan su estado larvario en el que se encontraban en los pinos, se las puede ver en largas hileras de ejemplares, uno detrás de otro, tal y como si fueran una procesión. Su camino y su recorrido es hasta encontrar bajo tierra un espacio en el que permanecer como crisálidas hasta que en verano vuelvan a ver la luz en forma de polillas.
¿Por qué es peligrosa?
Desde National Geographic explican que el motivo del peligro que tienen para personas y para animales como los perros la procesionaria en su forma de oruga es debido a los alrededor de medio millón de pelos urticantes que recubren el cuerpo y que le sirven de defensa.
Por ello, estos pelos que expulsan llevan incorporadas unas toxinas que son un verdadero peligro para las personas, pero que pueden ser inclusos mortales en el caso de las mascota, ya que detallan que "pueden jugar con ellas e incluso tragárselas, con riesgo de muerte".
Para las personas, si se entra en contacto con estos pelos, pueden acarrear todo tipo de consecuencias que van en un abanico "desde una irritación hasta reacciones anafilácticas muy graves".