Un experto explica cuándo no deberías comer esa hamburguesa de supermercado envasada: "Es una señal de que el alimento no ofrece garantías"
Es mejor no jugársela.
El tecnólogo de alimentos Miguel Ángel Lurueña, autor del blog Gominolas de Petróleo y del libro Que no te líen con la comida, ha explicado la señal que indica que comer una hamburguesa envasada de supermercado no es seguro para tu salud: cuando en el envase está abombado.
En un vídeo publicado en su cuenta de TikTok, el experto recuerda que "una hamburguesa cruda normal, como la que podríamos hacer en casa con carne picada y sal, dura muy poco, tan solo 24 horas en el frigorífico".
La razón es que "se estropea enseguida porque en ella pueden desarrollarse bacterias muy fácilmente", así que "para alargar su vida útil y que pueda durar varios días, como ocurre en las hamburguesas comerciales, se utilizan diferentes estrategias".
Lo más importante, la cadena de frío
"La más importante consiste en mantener la cadena de frío. Como sabemos, entre cero y cuatro grados, los microorganismos crecen muy despacio. Además, en algunos productos como el burger meat, se utilizan conservantes como los sulfitos, que dificultad el crecimiento de microorganismos y retrasan la oxidación", explica Lurueña.
La tercera estrategia, según apunta, "consiste en utilizar envases con atmósfera protectora": "Es decir, el envase contiene una mezcla de gases normalmente oxígeno, nitrógeno y dióxido de carbono que se encuentran en proporciones adecuadas para retrasar el crecimiento de microorganismo y conservar mejor el color y otras características de la carne".
"Por eso cuando compramos una bandeja de este tipo es normal que el film esté un poco tenso. Es simplemente porque contiene esos gases. No hay problema porque no supone ningún problema para la salud", tranquiliza.
Con el envase abombado, mejor no arriesgar
Pero, ojo, avisa de que "si vemos que el envase está muy abombado o que se va hinchando con el paso del tiempo normalmente es una mala señal" "lo más probable es que se hayan desarrollado microorganismos capaces de producir gases como dióxido de carbono, que hacen que el envase se abombe".
"Así que es una señal de que el alimento se ha alterado y no ofrece las garantías necesarias para su consumo. En esas condiciones no podemos descartar la presencia de microorganismos patógenos que podríamos enfermarnos. Así que, aunque todavía no haya llegado la fecha de caducidad, no debemos consumirlo", advierte.
Lo mejor, ir a la tienda
¿Las razones por las que ha ocurrido eso? El experto dice que "puede que el alimento tuviera una elevada carga microbiana desde el principio, s decir, que en el momento del envasado ya hubiera una elevada cantidad de microorganismos" o "que se haya producido un fallo en el envasado o que se haya roto la cadena de frío en algún momento".
"¿Qué podemos hacer en estos casos? Lo mejor es no abrirlo ni consumirlo, podemos llamar al servicio de atención al cliente que aparece en la etiqueta o llevarlo a la tienda junto al ticket de compra para que nos lo cambien por otro o nos devuelvan el dinero. En cualquier caso, lo más importante es tener claro que no debemos consumirlo", apunta.