Un prestigioso economista se atreve a dar un consejo al Gobierno para acabar con la pobreza que sufre "1 de cada 3 españoles"
"Hay que sacar ese dinero de algún lado", afirma Santiago Niño Becerra.
El economista y catedrático de Estructura Económica en la Universidad Ramon Llull de Barcelona, Santiago Niño Becerra, intervino recientemente en La Ventana, de la Cadena SER, para hablar sobre la vulnerabilidad y los niveles de pobreza que se sufren algunos españoles debido al encarecimiento de la vida.
Para Niño Becerra, los gobiernos se enfrentan a un escenario complejo en el que cada nueva inversión debe financiarse necesariamente con recortes en otras partidas o con nuevas vías de recaudación.
Por ello, cree que los Estados han llegado a un punto en el que resulta muy difícil aumentar sus ingresos de manera significativa, por lo que la única alternativa es "intensificar la lucha contra el fraude y la elusión fiscal".
Y para ejemplificar de cómo esto podría mejorar las cuentas del Gobierno en nuestro país, mencionó el caso de Alemania, donde el fraude fiscal se ha estimado en torno al 3% del PIB. En caso de combatirse, estos recursos podrían dedicarse a mejorar los servicios públicos.
"Hay que sacar ese dinero de algún lado"
Al hilo de esto, Niño Becerra destacó que uno los datos que más preocupa al economista es la situación social en España. El economista apuntó que el 27% de la población española se encuentra en riesgo de pobreza.
Por este motivo, y ante lo insostenible de los datos, resulta evidente que se debe hacer algo, como plantear un aumento del gasto en protección social "si se quiere reducir el impacto de la pobreza en la población".
No obstante, Niño Becerra advierte de que ese incremento del gasto no puede realizarse sin obtener recursos adicionales. Asimismo, destacó que si se decide aumentar partidas destinadas a defensa o seguridad, también habrá que recortar en otros ámbitos.
"Si se quiere gastar más, hay que sacar ese dinero de algún lado", sentenció, subrayando a su vez que no existen soluciones simples para equilibrar las cuentas públicas, especialmente cuando los presupuestos son tan ajustados.